Serie TRASHUMANCIA - Ernesto Oñate

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Serie
TRASHUMANCIA

Desde las realidades de los sentidos y de los sentimientos al silencio.
 
En busca de inspiración para crear mensajes con la intención de que el espectador sea sorprendido por ritmos, qualia ilusionantes, que lo conduzcan a componer melodías de bondad.

“Con relación a Él no hay antes, ni después; ni alto ni bajo; ni cerca, ni lejos, ni cómo, ni qué, ni donde, ni estado, ni sucesión de instantes, ni tiempo, ni espacio, ni ser. Él es tal como es. Él es el Único sin necesidad de la Unidad. Él es lo singular sin necesidad de la Singularidad. Él no está compuesto de nombre, ni de denominado, porque Él es el nombre y el denominado. No hay nombre salvo Él. No hay denominado salvo Él. Por ello se dice que Él es el nombre y el denominado. Él es el Primero sin anterioridad. Él es el Último sin posterioridad. Él es Evidente sin exterioridad. Él es Oculto sin interioridad. Porque no hay anterior, ni posterior; no hay exterior, ni interior, sino Él.” (“Tratado de la unidad” Muhyi-d-din Ibn 'Arabî).

En el silencio, la imaginación es guiada por la inspiración, que a veces anda, a veces trota y otras cabalga, y su dictado, que no se puede retener en la memoria, lleva por caminos insospechados de ante mano, dando lugar a la emoción silenciosa del encuentro, descubrimiento, de armonías nunca imaginadas. En ese momento el amor inunda la realidad del creador y no hay nada más que pasión por crear y seguir con vehemencia el dictado, nada más.

SUMARIO
Inspirada en mi obra De los sentimientos al silencio, (Noviembre 2020).

Mayo 2022
CÓMO LA HOLA SE SABE OCÉANO / 2903
Serie TRASHUMANCIA
PIEZA ÚNICA, ya construida.
Tablones de madera maciza de Palo Rojo y Wengue.
60 x 15 x 13,5 cm
2,6 Kg
1.908,00 €(IVA incl.)
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Inspirada en mi obra De los sentimientos al silencio, (Noviembre 2020).

Mayo 2022
TRASHUMANTE HACIA ELSILENCIO / 2901
Serie TRASHUMANCIA
PIEZA ÚNICA, se construirá para usted.
Tablones de madera maciza de Pao Ferro, Palo Rojo y Wengue.
Pletina de aluminio lacada.
180 x 45 x 11 cm
63,1 Kg
3.583,00 €(IVA incl.)
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Inspirada en mi obra De los sentimientos al silencio, (Noviembre 2020).

Enero 2021
TRASHUMANTES IV / 2904
Serie TRASHUMANCIA
PIEZA ÚNICA, se construirá para usted.
Tablones de madera maciza de Pao Ferro, Palo Rojo y Wengue.
Pletina de aluminio lacada.
254 x 134 x 9,1 cm
63,1 Kg
9.415,00 €(IVA incl.)
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Inspirada en Blanco sobre blanco de Kazimir Malévich (1918),

en Negro sobre gris, de Mark Rothko (1970)

y en mi obra De los sentimientos al silencio, (Noviembre 2020).

Tras las formas y la percepción de los colores reside un silencio delgado que llena ese lado del espacio con un potencial de armonía latente.
 
Es el silencio de los lienzos de la Capilla Rothko, tras bordear el “Obelisco Roto” de Barnett Newman reflejado en la lámina de agua de Philip Johnson.

Febrero 2021
Del 18 al 21 de Septiembre de 2018
Ernesto Oñate - TRASHUMANTE AL SILENCIO - FHV 2018
TRASHUMANTE DE LOS SENTIDOS AL SILENCIO / 2905
Serie TRASHUMANCIA
PIEZA ÚNICA, ya construida.
Tablones de madera maciza de Palo Rojo y Wengue.
30 x 15 x 6 cm
1,0 Kg
1.080,00 €(IVA incl.)
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Conversaciones
sobre arte, comunicación y
#conciencia


Percepción, sentimiento, emoción, silencio
"El arte es el lenguaje que habla al alma de las cosas que para ella significan el pan cotidiano, y que sólo puede obtener de esta forma" (De lo espiritual en el arte, Wassily Kandinsky).
Las cosas son cosas cuando les ponemos nombre. Entendemos por cosificar a convertir algo abstracto, mediante un proceso de concreción, en algo preciso, determinado y sin vaguedad, con exclusión de cuanto pueda serle extraño o accesorio, considerándolo en sí mismo y en oposición a lo abstracto.
Podemos distinguir un DO de violín, de un DO de piano o de un DO de flauta, porque esa nota en cada uno de los instrumentos tiene una presión sonora diferente. Es algo diferenciado en sí mismo y cuantificable. Pertenece al nivel de lo cuantificable, es decir, se puede expresar numéricamente su magnitud. Es el primer nivel, el de la materia, transformable en energía, y de la energía, transformable en materia. Es el nivel en el que Einstein formuló que la energía de un cuerpo en reposo es igual a su masa multiplicada por la velocidad de la luz al cuadrado. Es el nivel de la percepción. Mediante nuestros cinco sentidos podemos percibir el sabor a melón, el color rojo de una amapola y su forma, el sonido de las olas del mar, el frío de un cubito de hielo o el olor del humo. Este es el nivel del hallazgo de las cosas y el del razonamiento.
En un DO-RE-MI de violín hay algo que es igual al DO-RE-MI del piano y de la flauta, las relaciones entre las notas. Es el segundo nivel, en el que las relaciones no mensurables, entre materias y energías, adquieren valor. Es el nivel de los sentimientos, en el que las cosas nos gustan o nos desagradan, en el que sentimos atracción o temor. El susurro de un manantial nos atrae, el aullido de las fieras nos causa temor. Es el nivel en el que queremos predecir el mañana utilizando como patrón las experiencias conocidas. Es el nivel de los sentimientos reflejo de las percepciones. En este nivel está el ego y el apego a las cosas. Se sustenta arraigado en paradigmas personales. Y éste es también el nivel del encuentro con los sentimientos de unicidad, el de la amistad, el de la ternura, el de la compasión.
El tercer nivel, uno puede comprenderlo, pero no explicarlo. En la música también aparecen silencios entre las notas, breves o que se alargan. Que tienen entidad, por sí solos, en el contexto en que se dan. Es el tercer nivel, el de la emoción, una alteración del ánimo intensa y pasajera, que crea un interés expectante. En este nivel se participa en el acontecimiento, uno se convierte en cocreador de esa realidad. Desaparecen los dos niveles  anteriores y la emoción se sustenta en el vacío. Este es el nivel de los qualia, inefables y por tanto sin nombre, experiencias personales e intransferibles, que solo existen en el instante del ahora, que no pueden permanecer en la memoria porque son inefables para nosotros mismos. Este es el nivel del verdadero arte, donde sucede la emoción, el nivel en donde no valen los lenguajes usados para experimentar lo inefable; donde cada espectador experimenta sus propios qualia latentes en la obra de arte. En este nivel ha desaparecido el ego y el apego a las cosas. Su recuerdo conduce inexorablemente al segundo nivel, el de los sentimientos, como consecuencia, que perduran en el tiempo. El poder de la emoción radica en crear un sentimiento capaz de cuestionar los paradigmas.
El cuarto nivel no existe, ES. Es el silencio, uno puede verse a sí mismo, separado de las emociones. En el silencio, uno puede ver la música, las formas, el color; es el estado de la creación; donde todo es reflejo de uno mismo. Aquí nada existe y todo puede ser creado para ser experimentado. En este estado uno se da a sí mismo. Es la posibilidad de estar estando, AHORA, para ser siendo.
La música tiene el poder de reproducir y transmitir, con solo siete notas, todos los sentimientos. Y contiene una energía capaz de hacer participar al espectador en las emociones más sublimes. Sólo necesitas tener oídos para que tu corazón se acople al ritmo; a partir de ahí la melodía te envolverá en una atmósfera que respirarás necesariamente y participarás de emociones que no sabrás contar.
Cuando el arte plástico participa de cualidades inherentes a la música, se convierte en música. Es la obra que fascina como el ritmo de la música y a continuación te eleva a participar y experimentar emociones que irremediablemente querrías contar como si fuesen recuerdos de un paisaje conmovedor. Sin embargo el arte sucede, como la lluvia, un amanecer, un arco iris o un eclipse, instantes que se viven en el ahora con qualia siempre diferentes y que cada uno de nosotros vivimos de forma diferente, participando de forma diferente, cocreadores desde nuestro propio silencio.
-   Ernesto Oñate


Arte, sintaxis inefable
Morris Weitz decía que: “Es imposible establecer cualquier tipo de criterios del arte que sean necesarios y suficientes; por lo tanto, cualquier teoría del arte es una imposibilidad lógica, y no simplemente algo que sea difícil de obtener en la práctica”; que una cualidad intrínseca de la creatividad artística es que siempre produce nuevas formas y objetos, por lo que: “Las condiciones del arte no pueden establecerse nunca de antemano”; y que: “El supuesto básico de que el arte pueda ser tema de cualquier definición, realista o verdadera, es falso”. Afirmó que al preguntar: “¿qué es arte?, se está haciendo una pregunta mal planteada por ser imprecisa, que la pregunta adecuada es: ¿qué tipo de concepto es el arte?, para poder llegar a la conclusión de que el arte es un concepto abierto, que atiende a consideraciones distintas, según las perspectivas desde las que se considera".
Duchamp en su definición “Arte es la idea” pone en valor al filósofo.
Max Dvorák en su definición “El arte es un estilo”, señala que la visión del lenguaje artístico ha de estar más allá de unas reglas, abierta a un estilo creador; que el estilo es lo que permanece en un lenguaje que evoluciona continuamente para renovarse con cada nueva idea a exponer.
Jean Dubuffet en su definición: “El arte es la novedad” alude al carácter efímero de la emoción ante la percepción del mensaje.
Damien Hirst afirmó: Una obra de arte es buena cuando doblas la esquina y dices: ¡Joder! ¿Qué es eso?”. Condición necesaria, pero no suficiente.
Cada obra de arte crea su propia sintaxis. Sintaxis de formas, de espacios, de materias, de colores, de texturas, de luces, de sonidos,…
En el descubrimiento de la sintaxis de la obra tiene su origen la fascinación. La emoción es resultado de la combinación de esa fascinación con la aprehensión de la idea, que siendo propia del espectador, también la encuentra en la obra, expresada de forma sorprendente, nueva, que la eleva a un nivel inesperado, motivando complacencia por su belleza, verdad y bondad, (cualidades subjetivas).
El arte se fundamenta en el lenguaje que evoluciona en cada obra nueva, manteniendo el estilo de su autor, creando una nueva sintaxis, inédita, intrínseca de la obra, que su autor la desarrolla conforme va creando la obra, como parte de la esencia de la inspiración.
La idea, del filósofo, es previa a la de inspiración y creación del mensaje que conforma la obra. El filósofo inspirado le da forma a la idea, en su concepto abstracto, creando el contenido del mensaje.
La obra de arte es el mensaje conformado para fascinar en un primer instante, y así propiciar y dar lugar a que la idea establezca conexión con el conocimiento del espectador,  en un flujo continuo de percepción y comprensión, en el que la novedad emociona.
La novedad, en la obra de arte, se fundamenta en qualia que, por sus propios atributos de novedad, son inefables.
-   Ernesto Oñate

Olvídate de las notas y aprende,
experimenta y aprende,
practica y aprende.

Olvídate de tu marca personal y conoce,
olvídate de tus seguidores y observa,
deja de mirarte en el brillo de tu coche y conócete.

Vivir inspirado

La diferencia entre lo sublime y lo vulgar es más que una cuestión de calidad.
Antes de los resultados, y por tanto de la valoración de los resultados, está la intención.
Voluntad es el acto con que la potencia volitiva admite o rehúye una cosa, deseándola o aborreciéndola.
Intención es la determinación de la voluntad en orden a un fin.
Sublime es lo excelso, eminente, de elevación extraordinaria, dotado de extrema nobleza, elegancia y gravedad.
Inspiración es el estímulo que anima  la labor creadora.
Cuando lo das todo,  sin reservas, tu verdadero valor crece,  pues lo que aumenta es tu potencial de dar.
Cuando en la obra artística se percibe MAGIA es, sin duda, porque en su realización han confluido imaginación, intuición e inspiración. Cuando no es así se percibe el esfuerzo infructuoso y baldío.
Vivir inspirado es vivir con la voluntad de acometer cada acto con la intención de mejorar. Siempre que la voluntad está en mejorar, la inspiración llega para mostrarnos el camino, el modo o manera. Es conocer que en lo cotidiano también está el valor noble y elegante que eleva a sublime cualquier detalle.
-   Ernesto Oñate

Cada día, al despertar, se inicia la posibilidad de una nueva vida.
 
Puedes mantenerte en el pasado o imaginar…, imaginar y vivir, ahora, el futuro que deseas.
 
Crear es observar y sentir, nada más.
 
En cada instante imaginas algo…, obsérvate, ¡estás creando!..., a continuación será tu experiencia.
 
¿Observas la diferencia entre realidad y experiencia?

La conciencia colectiva
 
 
El miedo y la lucha están arraigados en la conciencia colectiva.
 
Con cada despertar al amor y al liderazgo personal para cuidar, los patrones colectivos de miedo y lucha se irán borrando cada vez más de la conciencia colectiva, hasta desaparecer.
 
El despertar de la conciencia colectiva tiene lugar con el liderazgo personal de cada individuo.
 
Cuando el artista despierta a esto, se convierte en un líder poderoso. Su poder es su lenguaje.
 
El artista despierta a su intuición, abandona el razonamiento del filósofo, pasa de las premisas que se sustentan en el miedo…, y se convierte en el genio inspirado. Imagina la emoción y crea el lenguaje que la contiene para expresar esa idea que ya está en el alma de todos… Por esto nos seduce.
-   Ernesto Oñate


Desde el juicio crítico al discernimiento
 
Discernir:
Referido al alma, es distinguir un ánimo de otro, observando la diferencia que hay entre ellos.
Transgredir:
Es quebrantar, violar un precepto, ley o estatuto.
Romper separar con violencia
El artista es el comunicador capaz de crear del amanecer de cada día un nuevo espectáculo, y es el comunicador capaz de colocar un espejo frente a la sociedad para que esta se vea. Es el genio con juicio crítico capaz de emocionar y de hacer temblar.
A un niño se le apoya en su desarrollo con amor. Han quedado desterradas las teorías que se apoyaban en lemas como “la letra con sangre entra”, en castigos y malos tratos. Igualmente, el artista, modelador de la sociedad, ha de asumir su voluntad cuidadora, para desterrar al arquetipo luchador, la transgresión, la burla y el dolor.
El artista ha de desarrollar una capacidad de discernimiento para, desdeñando los reflejos del espejo que muestran las mediocridades y decadencias, impulsos del arquetipo luchador, sabiéndose cuidador, reflejar la belleza del alma humana, las diferencias como riqueza, la singularidad como valor añadid y la pluralidad como el camino al discernimiento de la verdad enriquecida desde los diversos puntos de vista de diversas realidades.
El artista, al  que le es necesaria la convivencia sumergida en lo más profundo de la sociedad, ha de discernir sus ánimos, cuando se contagian de mediocridad y decadencia, para que su obra, creada desde el nivel del silencio, sea directriz  maestra y estímulo para un desarrollo hacia la armonía.
-   Ernesto Oñate


Observar y sentir

Observar:
Es examinar atentamente.
Es poner atención con honestidad, modestia y decoro.
Observar requiere pureza, prudencia, prevención, circunspección, cautela, seriedad y recato.
Reflexionar:
Es pensar atenta y detenidamente sobre algo.
Percibir:
Es captar por uno de los sentidos las sensaciones, impresiones o imágenes externas, comprendiéndolas o conociéndolas.
Reconocer:
Es establecer la identidad de algo o de alguien. También establecer su naturaleza y circunstancias.
Consciencia:
Es la capacidad del ser humano de reconocer la realidad circundante y de relacionarse con ella.
Es el conocimiento inmediato o espontáneo que el sujeto tiene de sí mismo, de sus actos y reflexiones.
Es el acto psíquico por el que el sujeto se percibe a sí mismo en el mundo y tiene conocimiento reflexivo de las cosas.
Voluntad:
Es la facultad de decidir y ordenar la propia conducta.
Es el libre albedrío o la libre determinación.
Es la elección de algo, hecha por el propio dictamen o gusto, sin precepto o impulso externo que a ello obligue y sin atención a otro respecto o reparo.
Es la intención, ánimo o resolución, gana o deseo, amor, cariño, afición, benevolencia o afecto de hacer algo.
Es el acto con que la potencia volitiva admite o rehúye una cosa, queriéndola, o aborreciéndola y repugnándola.
Voluntad divina:
Es el poder divino, cuya providencia determina los acontecimientos naturales no atribuibles al control humano.
Designio:
Es el pensamiento, o propósito del entendimiento, aceptado por la voluntad.
Paradigma:
Es la teoría cuyo núcleo central se acepta sin cuestionar y que suministra la base y modelo para avanzar en el conocimiento.
Creencia:
Es el completo crédito que se presta a un hecho como cierto o seguro. Y que se trasmite como doctrina.
Moral:
Es la doctrina del obrar humano que pretende regular el comportamiento individual y colectivo en relación con el bien y el mal y los deberes que implican,
Mente:
Es el conjunto de actividades y procesos psíquicos de carácter cognitivo.
Es la potencia intelectual del alma: pensamientos, propósitos, voluntad y designios.
La mente es la experiencia de la realidad, sentida y razonada. Es el origen de los sentimientos.
Conciencia:
Es el conocimiento del bien y del mal que permite a la persona enjuiciar moralmente la realidad y los actos, especialmente los propios.
La conciencia es el conocimiento de la verdad, la bondad y la belleza.
Sentir:
Es experimentar sensaciones o impresiones, de complacencia o desagrado,  producidas por causas externas o internas. También experimentar placer o dolor corporal o espiritual.
Los sentimientos, que son energía primordial, dan lugar a la realidad material de las formas, el espacio y el tiempo.
Cada persona percibe lo que es acorde a sus propios sentimientos. Cuando uno pone voluntad en cambiar sus sentimientos, y los cambia, la realidad también cambia para sí mismo. Cuando el pensamiento cambia, como consecuencia la realidad material también cambia.
Vernos en los demás, como en un espejo, es el camino a conocernos a nosotros mismos. Todos aprendemos de todos.
Observarnos en los demás nos abre los ojos a ver la realidad que estamos creando con nuestros sentimientos, nos abre los ojos a una consciencia de la verdadera realidad, la de reconocernos como los creadores de nuestras experiencias.
Observarnos como creadores, mediante lo que sentimos, nos eleva por encima de nuestros propios paradigmas, con la capacidad de transformarlos cambiando nuestros sentimientos.
Sentir es el secreto. Crear es observar y sentir, nada más.
El artista es el músico que sabe crear la partitura para cada letra, que crea canciones para el amanecer.
-   Ernesto Oñate


Sentimientos inefables

Sentir es el secreto inefable.
El artista es el compositor de sentimientos inefables, los lenguajes que comprende el alma…, y a los que la mente responde «al doblar la esquina:¡Joder!, ¿Qué es eso?», como dice Damien Hirst.
-   Ernesto Oñate


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