Serie TRASHUMANCIA - Ernesto Oñate

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Serie
TRASHUMANCIA
Desde las realidades de los sentidos y de los sentimientos al silencio.
Hacia el silencio en busca de inspiración para crear mensajes con la intención de que el espectador sea sorprendido por ritmos, qualia ilusionantes, que lo conduzcan a componer melodías de bondad.

TRASHUMANTES IV
Conducir los sentimientos al silencio para crear con inspiración, con amor por la creación.
Enero 2021
TRASHUMANTES IV / 2904
Serie TRASHUMANCIA
PIEZA ÚNICA, se construirá para usted.
Tablones de madera maciza de Pao Ferro, Palo Rojo y Wengue.
Pletina de aluminio lacada.
254 x 134 x 9,1 cm
63,1 Kg
Constituida por 63 piezas.
8.631,00 €(IVA incl.)
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“Con relación a Él no hay antes, ni después; ni alto ni bajo; ni cerca, ni lejos, ni cómo, ni qué, ni donde, ni estado, ni sucesión de instantes, ni tiempo, ni espacio, ni ser. Él es tal como es. Él es el Único sin necesidad de la Unidad. Él es lo singular sin necesidad de la Singularidad. Él no está compuesto de nombre, ni de denominado, porque Él es el nombre y el denominado. No hay nombre salvo Él. No hay denominado salvo Él. Por ello se dice que Él es el nombre y el denominado. Él es el Primero sin anterioridad. Él es el Último sin posterioridad. Él es Evidente sin exterioridad. Él es Oculto sin interioridad. Porque no hay anterior, ni posterior; no hay exterior, ni interior, sino Él.” (Tratado de la unidad, Muhyi-d-din Ibn 'Arabî).

En el silencio, la imaginación es guiada por la inspiración, que a veces anda, a veces trota y otras cabalga, y su dictado, que no se puede retener en la memoria, lleva por caminos insospechados de ante mano, dando lugar a la emoción silenciosa del encuentro, descubrimiento, de armonías nunca imaginadas. En ese momento el amor inunda la realidad del creador y no hay nada más que pasión por crear y seguir con vehemencia el dictado, nada más.


TRASHUMANTE DE LOS SENTIMIENTOS AL SILENCIO
Inspirada en Blanco sobre blanco de Kazimir Malévich (1918)
y en mi obra De los sentimientos al silencio, (Noviembre 2020).
Febrero 2021
TRASHUMANTE DE LOS SENTIDOS AL SILENCIO / 2905
Serie TRASHUMANCIA
PIEZA ÚNICA, ya construida.
Tablones de madera maciza de Palo Rojo y Wengue.
30 x 15 x 6 cm
1,0 Kg
Constituida por 2 piezas de madera.
1.296,00 €(IVA incl.)
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Conversaciones
sobre arte, comunicación y #conciencia


Percepción, sentimiento, emoción, silencio
"El arte es el lenguaje que habla al alma de las cosas que para ella significan el pan cotidiano, y que sólo puede obtener de esta forma" (De lo espiritual en el arte, Wassily Kandinsky).
Las cosas son cosas cuando les ponemos nombre. Entendemos por cosificar a convertir algo abstracto, mediante un proceso de concreción, en algo preciso, determinado y sin vaguedad, con exclusión de cuanto pueda serle extraño o accesorio, considerándolo en sí mismo y en oposición a lo abstracto.
Podemos distinguir un DO de violín, de un DO de piano o de un DO de flauta, porque esa nota en cada uno de los instrumentos tiene una presión sonora diferente. Es algo diferenciado en sí mismo y cuantificable. Pertenece al nivel de lo cuantificable, es decir, se puede expresar numéricamente su magnitud. Es el primer nivel, el de la materia, transformable en energía, y de la energía, transformable en materia. Es el nivel en el que Einstein formuló que la energía de un cuerpo en reposo es igual a su masa multiplicada por la velocidad de la luz al cuadrado. Es el nivel de la percepción. Mediante nuestros cinco sentidos podemos percibir el sabor a melón, el color rojo de una amapola y su forma, el sonido de las olas del mar, el frío de un cubito de hielo o el olor del humo. Este es el nivel del hallazgo de las cosas y el del razonamiento.
En un DO-RE-MI de violín hay algo que es igual al DO-RE-MI del piano y de la flauta, las relaciones entre las notas. Es el segundo nivel, en el que las relaciones no mensurables, entre materias y energías, adquieren valor. Es el nivel de los sentimientos, en el que las cosas nos gustan o nos desagradan, en el que sentimos atracción o temor. El susurro de un manantial nos atrae, el aullido de las fieras nos causa temor. Es el nivel en el que queremos predecir el mañana utilizando como patrón las experiencias conocidas. Es el nivel de los sentimientos reflejo de las percepciones. En este nivel está el ego y el apego a las cosas. Se sustenta arraigado en paradigmas personales. Y éste es también el nivel del encuentro con los sentimientos de unicidad, el de la amistad, el de la ternura, el de la compasión.
El tercer nivel, uno puede comprenderlo, pero no explicarlo. En la música también aparecen silencios entre las notas, breves o que se alargan. Que tienen entidad, por sí solos, en el contexto en que se dan. Es el tercer nivel, el de la emoción, una alteración del ánimo intensa y pasajera, que crea un interés expectante. En este nivel se participa en el acontecimiento, uno se convierte en cocreador de esa realidad. Desaparecen los dos niveles  anteriores y la emoción se sustenta en el vacío. Este es el nivel de los qualia, inefables y por tanto sin nombre, experiencias personales e intransferibles, que solo existen en el instante del ahora, que no pueden permanecer en la memoria porque son inefables para nosotros mismos. Este es el nivel del verdadero arte, donde sucede la emoción, el nivel en donde no valen los lenguajes usados para experimentar lo inefable; donde cada espectador experimenta sus propios qualia latentes en la obra de arte. En este nivel ha desaparecido el ego y el apego a las cosas. Su recuerdo conduce inexorablemente al segundo nivel, el de los sentimientos, como consecuencia, que perduran en el tiempo. El poder de la emoción radica en crear un sentimiento capaz de cuestionar los paradigmas.
El cuarto nivel no existe, ES. Es el silencio, uno puede verse a sí mismo, separado de las emociones. En el silencio, uno puede ver la música, las formas, el color; es el estado de la creación; donde todo es reflejo de uno mismo. Aquí nada existe y todo puede ser creado para ser experimentado. En este estado uno se da a sí mismo. Es la posibilidad de estar estando, AHORA, para ser siendo.
La música tiene el poder de reproducir y transmitir, con solo siete notas, todos los sentimientos. Y contiene una energía capaz de hacer participar al espectador en las emociones más sublimes. Sólo necesitas tener oídos para que tu corazón se acople al ritmo; a partir de ahí la melodía te envolverá en una atmósfera que respirarás necesariamente y participarás de emociones que no sabrás contar.
Cuando el arte plástico participa de cualidades inherentes a la música, se convierte en música. Es la obra que fascina como el ritmo de la música y a continuación te eleva a participar y experimentar emociones que irremediablemente querrías contar como si fuesen recuerdos de un paisaje conmovedor. Sin embargo el arte sucede, como la lluvia, un amanecer, un arco iris o un eclipse, instantes que se viven en el ahora con qualia siempre diferentes y que cada uno de nosotros vivimos de forma diferente, participando de forma diferente, cocreadores desde nuestro propio silencio.
-   Ernesto Oñate


Arte, sintaxis inefable
Morris Weitz decía que: “Es imposible establecer cualquier tipo de criterios del arte que sean necesarios y suficientes; por lo tanto, cualquier teoría del arte es una imposibilidad lógica, y no simplemente algo que sea difícil de obtener en la práctica”; que una cualidad intrínseca de la creatividad artística es que siempre produce nuevas formas y objetos, por lo que: “Las condiciones del arte no pueden establecerse nunca de antemano”; y que: “El supuesto básico de que el arte pueda ser tema de cualquier definición, realista o verdadera, es falso”. Afirmó que al preguntar: “¿qué es arte?, se está haciendo una pregunta mal planteada por ser imprecisa, que la pregunta adecuada es: ¿qué tipo de concepto es el arte?, para poder llegar a la conclusión de que el arte es un concepto abierto, que atiende a consideraciones distintas, según las perspectivas desde las que se considera".
Duchamp en su definición “Arte es la idea” pone en valor al filósofo.
Max Dvorák en su definición “El arte es un estilo”, señala que la visión del lenguaje artístico ha de estar más allá de unas reglas, abierta a un estilo creador; que el estilo es lo que permanece en un lenguaje que evoluciona continuamente para renovarse con cada nueva idea a exponer.
Jean Dubuffet en su definición: “El arte es la novedad” alude al carácter efímero de la emoción ante la percepción del mensaje.
Damien Hirst afirmó: Una obra de arte es buena cuando doblas la esquina y dices: ¡Joder! ¿Qué es eso?”. Condición necesaria, pero no suficiente.
Cada obra de arte crea su propia sintaxis. Sintaxis de formas, de espacios, de materias, de colores, de texturas, de luces, de sonidos,…
En el descubrimiento de la sintaxis de la obra tiene su origen la fascinación. La emoción es resultado de la combinación de esa fascinación con la aprehensión de la idea, que siendo propia del espectador, también la encuentra en la obra, expresada de forma sorprendente, nueva, que la eleva a un nivel inesperado, motivando complacencia por su belleza, verdad y bondad, (cualidades subjetivas).
El arte se fundamenta en el lenguaje que evoluciona en cada obra nueva, manteniendo el estilo de su autor, creando una nueva sintaxis, inédita, intrínseca de la obra, que su autor la desarrolla conforme va creando la obra, como parte de la esencia de la inspiración.
La idea, del filósofo, es previa a la de inspiración y creación del mensaje que conforma la obra. El filósofo inspirado le da forma a la idea, en su concepto abstracto, creando el contenido del mensaje.
La obra de arte es el mensaje conformado para fascinar en un primer instante, y así propiciar y dar lugar a que la idea establezca conexión con el conocimiento del espectador,  en un flujo continuo de percepción y comprensión, en el que la novedad emociona.
La novedad, en la obra de arte, se fundamenta en qualia que, por sus propios atributos de novedad, son inefables.
-   Ernesto Oñate

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