Serie ESPEJOS - Ernesto Oñate

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Serie
ESPEJOS
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ESPEJO I
Inspirada en Filósofo sujetando un espejo, de José de Ribera (1652).
Abril 2019
ESPEJO I / 1601
Serie ESPEJOS
PIEZA ÚNICA, se construirá para usted.
Tablones de madera maciza de Wengue y Palo Rojo.
Constituida por 32 piezas de madera.
250 x 250 x 250 cm
327,6 Kg
29.982,00 €(IVA incl.)
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ESPEJO II
Inspirada en Chica frente al espejo, de Pablo Picasso (1932).
Abril 2019
ESPEJO II / 1602
Serie ESPEJOS
PIEZA ÚNICA, se construirá para usted.
Tablones de madera maciza de Wengue y Palo Rojo.
Constituida por 44 piezas de madera.
250 x 250 x 250 cm
334,0 Kg
33.484,00 €(IVA incl.)
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ESPEJO III
La realidad que se nos muestra es reflejo de nuestra arminía interior.
Espejo para mirar nuestra belleza interior.
Inspirada en Venus del espejo, de Velázquez (1647-1651).
Abril 2019
ESPEJO III / 1603
Serie ESPEJOS
PIEZA ÚNICA, se construirá para usted.
Tablones de madera maciza de Wengue y Palo Rojo.
Constituida por 22 piezas de madera.
250 x 250 x 250 cm
215,9 Kg
20.849,00 €(IVA incl.)
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ESPEJO IV - INNOVATION
Inspirada en Las Meninas, de Velázquez (1656).
"En la realidad reflejada".

Mayo 2019
ESPEJO IV / 1604
Serie ESPEJOS
PIEZA ÚNICA, se construirá para usted.
Tablones de madera maciza de Pao Wengue y Palo Rojo.
Constituida por 36 piezas de madera.
250 x 250 x 250 cm
288,2 Kg
28.349,00 €(IVA incl.)
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ESPEJO V
La simetría frente al espejo.
Inspirada en Narciso, de Caravaggio (1597-1599).
Mayo 2019
ESPEJO V / 1605
Serie ESPEJOS
PIEZA ÚNICA, se construirá para usted.
Tablones de madera maciza de Wengue y Palo Rojo.
Constituida por 72 piezas de madera.
250 x 250 x 250 cm
344,0 Kg
42.944,00 €(IVA incl.)
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ESPEJO VI, LA MAR
Inspirada en Puerto de Odesa, de Kandinsky (1898).
“Nuestro mundo, como la luz, se refleja en el mar”.
Mayo 2019
ESPEJO VI / 1606
Serie ESPEJOS
PIEZA ÚNICA, se construirá para usted.
Tablones de madera maciza de Pao Ferro, Wengue y Palo Rojo.
Constituida por 27 piezas de madera.
250 x 250 x 250 cm
278,9 Kg
28.747,00 €(IVA incl.)
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Conversaciones
sobre arte, comunicación y #conciencia

Los atributos de la obra artística
La obra de arte es la expresión de una idea que su autor desea transmitir. El artista emplea un lenguaje sublime, capaz de fascinar, para comunicar sentimientos y con la intención de que, mediante el uso del lenguaje,  la obra consiga emocionar.
Que la obra sea expresión de una idea, o un concepto, es condición necesaria, como la imagen en la fotografía o el sonido en la música, pero no suficiente: si la obra no me hace sentir un mínimo de fascinación, si no me emociona, no es arte para mí.
En 1917 Marcel Duchamp presentó  la obra “La Fuente” en la Exposición de la Sociedad de Artistas Independientes de Nueva York. En un contexto dadaísta, presenta un urinario de porcelana firmado a modo de escultura.
El arte conceptual de Art-Language, que prescinde del valor de la forma, centrando su valor en el concepto de la idea que representa, en 1965, con la obra Sin título presenta un espejo pegado sobre lienzo de dimensiones 816 x 583 mm.
La táctica de choque de Young British Artists, con la obra de Damien Hirst, La imposibilidad física de la muerte en la mente de algo vivo (1991), presenta un tiburón sumergido en formol.
Estas obras, entre otros muchos planteamientos artísticos, y con el mayor peso los etiquetados como arte conceptual, son expresiones que me hacen reflexionar, no sobre los controvertidos límites del arte, sino sobre el sentido del arte.
La campana no es un sonido, la campana es el objeto capaz de crear ese sonido, el tañer de la campana, un concepto muy específico al que identificamos. Un concepto que en algún contexto concreto nos puede fascinar y emocionar, pero no por ello lo tendríamos que calificar como arte. Ni tampoco la campana.
En el Museo de Ciencias Naturales de Madrid podemos encontrar una colección de mariposas disecadas que nos sea fascinante.
Entonces ¿dónde está el sentido del arte?
A la afirmación de Grayson Perry: “Esto es arte porque yo soy artista y digo que lo es”, cabe responder que una serie de sonidos carentes de musicalidad no son música, puesto que, por definición, carecen de la propiedad atributo esencial de la música.
No niego que algunos de los ejemplos anteriores y muchísimos otros son planteamientos que personalmente me fascinan y pueden llegar a emocionarme (la empatía es un sentimiento muy presente en mí), pero no por ello admito como arte, para mí, todo lo que me emociona.
A veces hago fotos a las nubes, a veces me emocionan sus formas, sus colores, su contraste de oscuridad y luminosidad en los límites con el cielo despejado y azul. Sí, yo las veo desde la emoción de ser artista, de deleitarme su magnificencia y su fugacidad, pero un buen encuadre de esa fotografía no son arte, para mí.
A veces me cruzo con un niño o con un anciano que me enternecen o me llenan de compasión, por supuesto no los fotografío, pero un buen encuadre, un buen enfoque y un buen punto de vista respecto de la luz, no harían de estas fotografías obras de arte.
El canto de un jilguero puede formar parte de una composición musical y es arte esa composición musical. Pero el canto del jilguero no es arte por sí solo, aunque es muy bello y le encontremos musicalidad. Incluso aunque un compositor lo afirmase diciendo: yo soy compositor y digo que esto es música; sin negar la musicalidad del canto del jilguero, no es arte para mí.
En La Base del Mundo de Piero Manzoni (1961) es el artista el que convierte al mundo en obra de arte. Su aportación a esta obra es colocar el pedestal boca abajo para, mediante este gesto, otorgarle la categoría de obra de arte a lo Grayson Perry. En mi opinión ni Perry ni Manzoni están equivocados, es el mundo del arte el que aún no le había puesto nombre a lo que ahora se llaman memes de internet. Simplemente no hay aportación artística en esta expresión del  concepto “la creación de Dios como obra de arte”.
La razón de ser del arte es transmitir una idea envuelta en un lenguaje capaz de conectar con las emociones del ser humano, creando un mensaje fascinador que, tras captar la atención del observador, lo atrape en un deseo de comprender y de participar en una emoción.
El meme de internet se utiliza para expresar una idea, un concepto, poner de manifiesto una situación, satirizar, ridiculizar o promocionar cualquier cosa; y sí, claro que sí, puede tener la categoría de arte un meme, ¿qué son sino la mayoría de las obras de Banksy?
La Silla Roja y azul (1917) y la silla Zigzag (1934) de Gerrit Rietveld son dos ejemplos de crear arte con independencia del medio y del fin. Son arte por el arte implementado en objetos de uso cotidiano, donde quizá la ergonomía queda supeditada a las proporciones musicales, matemáticas, que se ciñen a la idea del concepto que el artista desea transmitir. Y emocionan, ¡claro que emocionan! Y sigue estando vigente su poder fascinador. La pregunta incomoda es ¿son esculturas o son sillas? Para mí es arte por encima de la función que su propietario le quiera dar.
Himno a la Alegría, de Beethoven, siempre es emocionante. Cuando se escucha en el contexto de la 9ª Sinfonía, en el movimiento final, donde los coros alcanzan el máximo protagonismo, uno se da cuenta de la importancia del contexto en las emociones. El lenguaje artístico crea un contexto para la idea que se trata de transmitir con la intención de preparar al observador en un estado anímico adecuado para sentir la emoción en que se quiere convertir la idea o el concepto que transmite la obra.
La intención en el arte conceptual es poner el énfasis en el concepto o en la idea, posicionándose en el extremo de que la forma, la composición armónica, la fascinación por la belleza y la emoción perenne no cuentan, más allá de comprender la idea que transmite, y por tanto, estos atributos no existen.
¿Dónde está, pues, la línea que separa lo que es arte de lo que es un mero mensaje, sea cual sea la intención del mensaje? Está claro que no es en la idea ni en el concepto. Es, sin duda, en el lenguaje con el que se crea el mensaje.
La fuente de Duchamp habla del arte, sobre el arte, y expresa con una rotundidad implacable una ironía: esto también es arte. Obviamente va firmada. El mundo voraz del arte lo engulle como arte y a partir de ahí se admite el arte sin atributos artísticos: conceptos expresados con lenguajes desprovistos de música, firmados por artistas que utilizan lenguajes conceptuales, como si eso los hiciera más artistas.
Es una dinámica en la que el mundo del arte se engaña a sí mismo y mantiene denostado y sometido a una gran impotencia al artista que sí se emociona creando lenguajes artísticos. Una dinámica que ha creado un marco llamado diseño para todo lo que se crea con un lenguaje musical, en el que se desoye cualquier idea que se exprese con lenguaje de armonía y búsqueda de la belleza. Una dinámica encorsetada y dirigida al embudo de la transgresión por la transgresión. Yo diría que incluso el aire de transgresión son las nuevas artes decorativas. En definitiva, la consecuencia del consumo desaforado en la economía de mercado: el Ave Fénix en cenizas.
-   Ernesto Oñate



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