Mi conversación de hoy - Ernesto Oñate

Vaya al Contenido

Mi conversación de hoy

Conversaciones
sobre arte, comunicación y #conciencia


El deseo de comunicar, origen del arte
 
Cuestionar la naturaleza del arte.
 
Joseph Kosuth en su artículo Art after Philosophy (1969) postula: “Ser un artista en la actualidad significa cuestionar la naturaleza del arte”.
 
Considera que el arte Formalista es el principal promotor de la idea de la estética como arte: “El arte Formalista es la vanguardia de la decoración y uno podría afirmar razonablemente que su condición de arte es tan mínima que en su sentido funcional no podrían ser arte en realidad, sino puros ejercicios de estética… El arte formalista se convierte en arte solo en virtud de su parecido a obras de arte anteriores. Es un arte mecánico,… Son muzak visual”.
 
Considera que el arte Formalista, como continuación del arte tradicional, restringe la naturaleza del arte a un condicionamiento morfológico, que: “No añade ningún conocimiento (o ningún hecho) para nuestra comprensión sobre la naturaleza o función del arte”.
 
Considera, poniendo como ejemplo al Cubismo,  que el valor del arte no está en lo que forma parte del lenguaje, sino su significado conceptual como arte: “El valor del Cubismo es la idea del mismo en el ámbito del arte,  no las cualidades visuales vistas en una pintura específica… El valor actual de una pintura cubista original no es muy distinto del valor que tendría, por ejemplo, un manuscrito original de Lord Byron… Las obras de arte en sí no son más que pequeñas curiosidades históricas… Son objetos para coleccionistas”.
 
Añade que: “La función del arte, su cuestionamiento, fue planteado primero por Marcel Duchamp, a quien podemos darle el crédito de otorgar al arte su propia identidad… Con el readymade el arte cambió su enfoque, pasando de la forma del lenguaje a un planteamiento sobre lo que se estaba diciendo. Lo cual quiere decir que cambió la naturaleza del arte, pasó de un cuestionamiento morfológico a un cuestionamiento de función. Este cambio, que va de la apariencia a la concepción, fue el comienzo del arte moderno y del arte conceptual. Todo arte, después de Duchamp, es conceptual, en su naturaleza, porque el arte existe solo conceptualmente”.
 
Y  afirma lo siguiente:
 
“El valor de ciertos artistas, después de Duchamp, puede medirse a partir de qué tanto han cuestionado la naturaleza del arte; lo cual es otra manera de decir, lo que ellos añadieron al concepto del arte, o a lo que se encontraba ahí antes de que comenzaran a hacerlo… La mera sustancia del arte está indudablemente relacionada con la creación de nuevas propuestas…
 
Las obras de arte son propuestas analíticas… La obra de arte es una suerte de propuesta, presentada dentro del contexto del arte, como un comentario acerca del arte…
 
Una obra de arte es una tautología, en el sentido de que es una presentación de la intención del artista, esto es, el artista nos está diciendo que una obra de arte en particular ES arte, lo que quiere decir que es una DEFINICIÓN del arte”.
 
Concluye con la afirmación: “El arte es la definición del arte”.
 
Una moneda no puede existir sin sus dos caras y el borde, que define su grosor. De la misma manera, el arte tiene una cara formal que lo distingue de lo que solo tiene una función cotidiana, como una fruta se distingue de una hortaliza. Una mesa o una silla puede ser una obra de arte, independientemente de su usabilidad, como un cuadro al óleo puede ser un objeto decorativo sin más. La obra de arte es un objeto que te habla.
 
La otra cara es la idea o concepto que porta, lo que el artista desea transmitir. Este mensaje siempre corresponde a una conversación dentro de un contexto; que tiene sentido para el observador en la medida en que el observador esté en el contexto y tenga conocimiento de dicha conversación.
 
Y luego está el grosor de su canto, que es el concepto propio del lenguaje, que tiene, como primer objetivo, la misión de fascinar. Es aquí donde tienen valor las consideraciones de Kosuth. Es aquí donde radica la sustancia del arte, donde las nuevas propuestas de lenguajes y las sucesivas evoluciones de los lenguajes cautivan y fascinan.
 
Cada obra de arte es definición de lo que es arte y es arte cuando define un nuevo aspecto del arte. En esta sucesiva expansión radica le imposibilidad de la definición del arte, si se pretende acotar.
 
Morris Weitz decía que: “Es imposible establecer cualquier tipo de criterios del arte que sean necesarios y suficientes; por lo tanto, cualquier teoría del arte es una imposibilidad lógica, y no simplemente algo que sea difícil de obtener en la práctica. Una cualidad intrínseca de la creatividad artística es que siempre produce nuevas formas y objetos, por lo que las condiciones del arte no pueden establecerse nunca de antemano; y el supuesto básico de que el arte pueda ser tema de cualquier definición, realista o verdadera, es falso”. Afirmó que: “Al preguntar ¿qué es arte?, se está haciendo una pregunta mal planteada por ser imprecisa. La pregunta adecuada es: ¿qué tipo de concepto es el arte?, para poder llegar a la conclusión de que el arte es un concepto abierto, que atiende a consideraciones distintas, según las perspectivas desde las que se considera.
 
Jean Dubuffet lo resumió afirmando: “El arte es la novedad”.
 
Volviendo a la visión de Kosuth:
 
“El Arte existe por su propio bien y beneficio”... “La única afirmación del arte es en torno al arte”. Esta visión lleva al arte conceptual al mismo punto que, según él. Invalida al arte formalista; lo lleva también a convertirse en arte solo en virtud de ser una propuesta diferente o evolucionada de otras obras de arte anteriores. Por tanto: ¿también es un arte mecánico?
 
“Ciertamente, uno puede ver la tendencia hacia esta auto identificación del arte, comenzando con Manet y Cézanne hasta el cubismo, pero las obras de estos son tímidas y ambiguas si las comparamos con las de Duchamp. El arte moderno y las obras anteriores parecían estar conectadas en virtud de su morfología. Otra manera de plantearlo sería que el lenguaje del arte seguía siendo el mismo, pero decía cosas nuevas” ¿A caso la propuesta de Kosuyh se diferencia de lo que critica? También la propuesta de  Kusuth se queda en lo formal y material, aunque hablando de otro discurso.

 
El arte tiene su origen en el deseo, de la Conciencia, de comunicar.
 
No obstante, todo esto son flecos de una colcha, que no se está mirando: la colcha es lo que causa todo esto, que no es la intención de crear arte per se, sino la causa de la intención de crear arte. El arte tiene su origen en el deseo de la Conciencia de comunicar, este es el verdadero origen del arte, esta es la colcha, un deseo de comunicar para el que cualquier otro medio es inservible, pues se trata de comunicación de lo indescriptible, de lo inefable, de lo que solamente es comprensible mediante el contacto directo y personal con la obra de arte.
 
Esto último es el material de que está hecha la moneda, que puede estar hecha de barro, cuando es arte per se,  o de plástico, el material sintético formado por todos los sentimientos materialistas del ego; o puede ser auténtica, hecha de un material precioso, valioso, del deseo de la Conciencia.
 
A partir de aquí, al mirar la colcha, la pregunta eterna, ¿qué es el arte?, y la pregunta que plantea Morris Weitz, ¿qué tipo de concepto es el arte? están desenfocadas. Al mirar la colcha, las preguntas que nos haremos serán: ¿cómo el arte satisface el deseo, de la Conciencia, de comunicar?, ¿qué es el artista? y ¿quién es el filósofo que susurra al artista las ideas o conceptos que desatan el deseo de crear?
 
Hoy el arte se encuentra inmerso en los canales de consumo y en los medios de comunicación de masas. Y hoy, más que nunca, el arte está en constante trasformación y con perspectivas conceptuales antagónicas y extremadas: con igual validez en la idea y en el objeto, en su génesis conceptual y en su realización material, con el énfasis en el argumento o como puro juego emocional abstracto, con carácter efímero, como comunicación directa de percepción instantánea o como objeto usable… Y la pregunta ¿qué es el arte? sigue estando ahí, aparece cada vez que alguien mira un producto artístico sin contagiarse de emoción.
 
Cada contexto necesita su propia definición de arte
 
Atendiendo de nuevo a la consideración de Morris Weitz: “… el arte es un concepto abierto, que atiende a consideraciones distintas, según las perspectivas desde las que se considera.
 
La definición de arte es subjetiva, abierta a la interpretación que a lo largo del tiempo se ha hecho: de lo que hasta ese momento había sido la experiencia artística y de las intenciones en ese momento sobre las funciones que el arte debía asumir.
 
Historiadores, filósofos y artistas, a lo largo del tiempo han dado numerosas definiciones de arte. Realmente todas son ciertas y válidas, si bien todas son respuestas desde perspectivas distintas y atendiendo a aspectos y consideraciones diferentes del hecho artístico.
 
Una respuesta obvia, similar a la recogida en el diccionario de la lengua, es: “Arte es la manifestación del artista”. Sin embargo, no es válida la literalidad de la afirmación de Kurt Schwitters: “Todo lo que escupe el artista es arte”. Pero no niego la validez de las manifestaciones artísticas de Yves Klein, en 1958, “La especialización de la sensibilidad en el estado de las materias primas en la sensibilidad pictórica estabilizada, el vacío”; y de Piero Manzoni, en 1961, “Mierda de artista”, que fueron, sin duda, en sus contextos, oportunas.
 
(1958) Yves Klein, con “La especialización de la sensibilidad en el estado de las materias primas en la sensibilidad pictórica estabilizada, el vacío”, en la exposición en la Galería Iris Clert, optó por mostrar la nada: quitó todo lo que había en el espacio de la galería a excepción de un gran gabinete, pintó todas las superficies de blanco a excepción de la ventana de la galería que la pintó de color azul y una cortina azul estaba colgada en el vestíbulo de entrada, acompañada por guardias republicanos y cócteles azules. Organizó un procedimiento de entrada para la noche de la apertura y gracias a una enorme campaña de publicidad, 3.000 personas se pusieron en cola, esperando que las dejaran entrar en la habitación vacía.
 
(1961) Piero Manzoni, con “Mierda de artista”, consideró el cuerpo del artista como productor de arte, por tanto todo lo que saliera de él sería una obra de arte, ya fuera su aliento, sus excrementos, o su firma colocada sobre el cuerpo de una persona. El artista puso sus excrementos en 901 latas de metal de 5 cm de alto y 6,5 cm de diámetro y las etiquetó  literalmente con las palabras “Mierda de artista”, en los idiomas: francés, inglés y alemán. Vendió cada lata al peso teniendo en cuenta la cotización del oro del día. Algunas de estas latas se encuentran expuestas en el Centro Georges Pompidou de París, en la TATE Gallery de Londres, en el MOMA de Nueva York y en el Museo d’Art Contemporani de Barcelona. En 2007, una de estas latas alcanzó en subasta el precio de 124.000 €.
 
La aceptación como obra artística es subjetiva desde la obviedad de que, aun siendo deseo e intención del artista, provocar en el receptor emoción ante el sentimiento que éste desea transmitir, queda supeditada a todos los condicionantes de la recepción, y por tanto a la aceptación, como arte, por el espectador.
 
Como consecuencia puedo deducir: que expresión artística es el hecho comunicativo con capacidad de provocar un impacto emocional, que producto artístico es el resultado de la actividad con finalidad artística y que obra de arte u obra artística es el producto artístico aceptado socialmente.
 
Aunque mi definición, atendiendo al concepto de arte, como plantea Morris Weitz, podría ser: arte, como expresión artística, es el hecho comunicativo (mensaje) que da lugar a que suceda la emoción; creo que es el enfoque que da lugar a la pregunta: ¿Qué es el arte?, lo que debe de reconsiderarse.
 
Grayson Perry antepone al artista por delante del arte con su afirmación: “Esto es arte porque yo soy artista y digo que lo es”. Y puesto que no es la obra de arte la que hace al artista, creo que el enfoque adecuado debe ir dirigido al concepto artista, y por tanto, la pregunta ¿qué es el artista? puede llevar a respuestas más convergentes.
 
Antes de lanzarnos a responderla debemos tener en cuenta otra consideración: ¿qué es el filósofo?, para no dar respuestas a la primera que serían de la segunda.
 
Arte es la idea
 
Schopenhauer explica que: “La conjunción entre filosofía y arte consiste en que la obra de arte proporciona al pensamiento una imagen pura, clara y definida del mundo interno, una posibilidad de que la mirada penetre, trascendiendo a los sentidos, más allá de las apariencias que éstos nos dictan, a la realidad que permite al filósofo estar en contacto con la esencia íntima y original de las cosas”.
 
Duchamp pone en valor al filósofo en su definición: “Arte es la idea”. Esta definición también es válida, pues ante la visión del arte como manifestación sublime, la expresión sublime debe de ser consecuencia de la idea sublime. Esta manifestación de Duchamp también fue, sin duda, en su contexto, oportuna.
 
El arte conceptual, consecuencia de esa concepción del dadaísmo, supera la necesidad del soporte material y la obra artística alcanza su valor en el concepto que define; se crea como experiencia puramente intelectual, sin intervención de los sentidos. Supone el triunfo del filósofo sobre el creador, ¡si es que tiene sentido esa confrontación!
 
Sin duda una idea brillante, oportuna, en el contexto adecuado, ya tiene la cualidad de sublime. Y sin duda un diseño brillante, oportuno, en el contexto adecuado, también ya tiene la cualidad de sublime. Es la conjunción de ambos, idea y diseño, lo que puede dar lugar al mensaje con cualidad de sublime.
 
La definición de arte como idea oportuna, en el contexto adecuado, la expresó Jhon Ruskin con su afirmación: “El arte es expresión de la sociedad”.
 
Que el arte es el vehículo para expresar de forma sublime la idea sublime lo expresa Wassily Kandinsky en su definición: “El arte es comunicar y armonizar con el alma humana mediante el uso correcto de colores y/o formas”.
 
El artista, en un momento de inspiración, es capaz de llegar, mediante su intuición,  a esa conjunción entre idea y diseño. Es un acto de voluntad creativa, es decir, de imaginación para la acción. Joseph Beuys lo afirma: “El arte es la acción, la vida”, haciendo referencia a la voluntad creativa de la vida, en constante renovación. Y también Wolf Vostell afirma: “Arte es vida, vida es arte”, dejando sin sentido la vida sin el arte.
 
También en ese sentido interpreto a Dino Formaggio: “Arte es todo aquello que los hombres llaman arte”, considerando el arte como vehículo de emociones, como toda expresión emocionante, viva.
 
Avanzando desde mi visión: arte, como expresión artística, es el hecho comunicativo (mensaje) que da lugar a que suceda la emoción; el artista es el comunicador capaz de crear un mensaje, formalmente, que fascine y emocione. Y la idea es del filósofo.
 
El arte es el estilo
 
El artista es el creador del lenguaje capaz de manifestar de forma sublime la idea sublime. Y así lo expuso Tomás de Aquino: “Arte es el recto ordenamiento de la razón”. Y Picasso expresa esa conjunción entre filósofo y artista en su definición: “El arte es la mentira que nos ayuda a ver la verdad”.
 
El creador evoluciona el lenguaje a cada nueva idea, para que la novedad del diseño vaya a la par con la novedad de la idea o para poner en valor oportunamente una idea eterna. Max Dvorák en su afirmación: “El arte es el estilo”, señala que la visión del lenguaje artístico ha de estar más allá de unas reglas, abierta a un estilo creador; que el estilo es lo que permanece en un lenguaje que evoluciona continuamente para renovarse con cada nueva idea a exponer.
 
El genio es la conjunción del filósofo y del creador. Adolf Loos afirmó en este sentido: “El arte es la libertad del genio”. Genio, tanto para llegar a la idea con libertad de pensamiento, como para construir el mensaje sublime con la libertad de renovar el lenguaje, pues el arte es siempre renovación del lenguaje.
 
El genio va más allá en su idea y el artista va más allá en su lenguaje, más allá de sus propias reglas. Friedrich Schiller afirmó que: “El arte es aquello que establece su propia regla”.
 
El arte es la novedad
 
Las vanguardias, que desde principios del s. XX van apareciendo y sucediéndose, transgreden las normas y el statu quo, tanto en el arte como socialmente, empujando, continuamente, los límites aceptados y establecidos y se caracterizan principalmente por la libertad de expresión. Man Ray explica: “La búsqueda de la libertad y el placer; eso ocupa todo mi arte”.
 
Consecuencia de eso, la obra artística se fundamenta e incluso se reduce a la originalidad. El arte, como siempre es reflejo de su tiempo, de la sociedad en que se desarrolla; y la sociedad desde el s. XX ensalza y premia como nunca la originalidad. El leitmotiv de este arte se encuentra en su aspecto sorpresa. Damien Hirst afirma: Una obra de arte es buena cuando doblas la esquina y dices: ¡Joder! ¿Qué es eso?”, pues la descontextualización también es una cualidad de estas obras artísticas. En definitiva el valor de la obra artística se sustenta en que es diferente.
 
El arte, para cada nueva manifestación, necesita en su lenguaje un, más alto, más lejos. En definitiva, saltarse las reglas de su propio lenguaje y llegar a lo inesperado; inspiración a través de la intuición. Jean Dubuffet lo resumió afirmando: “El arte es la novedad”.
 
El artista es el comunicador
 
Desde el s. XX, la obra artística es herramienta, cómplice o impulsora de transformaciones sociales. La obra artística  es un poderoso medio de comunicación, transformador de las conciencias, que se proyecta hacia cambios sociales como la ecología, el feminismo, etc. Estos discursos necesitan, en persecución de sus fines, lenguajes que se renuevan continuamente para ser eficaces.
 
Cuando un hecho, natural o comunicativo, nos sorprende y emociona de forma sublime lo calificamos de espectacular. El término espectacular se refiere a la cosa: que, al captarla nuestros sentidos, es capaz de atraer nuestra atención con fascinación y que, a continuación, al contemplarla intelectualmente es capaz de mover nuestro ánimo infundiéndonos deleite, asombro, amor o cualquier otro afecto más o menos vivo y noble; o cualquiera de sus opuestos.
 
El artista es el comunicador capaz de crear del amanecer de cada día un nuevo espectáculo fascinante. Claude Monet en 1873 con el pequeño cuadro “Impression: soleil levant” marcó el inició de nuevas concepciones del arte y por tanto del mundo.
 
Arte es la experiencia
 
Arte es el suceso que tiene su origen en el deseo, de la conciencia, de comunicar.
 
La experiencia de que el arte suceda tiene lugar en dos momentos distintos y diferentes: el primero se da cuando el artista, en el deseo de comunicar la idea que le llega desde la Conciencia, se deja llevar por su intuición, para que su imaginación sea iluminada por la inspiración. El proceso creativo en el que la mano del artista se deja llevar por los dictados de su alma, dando forma a ideas para las que no tendría palabras, que las va comprendiendo en un suceso cabalgante que le embarga, siendo el primero en experimentar el arte en la obra que va conformando.

Después, el segundo momento en que el arte sucede, es cuando el espectador en contacto directo con la obra, es sorprendido y se deja penetrar por los qualia que lo van fascinando, en una comprensión inefable que se sustenta en verdad, bondad y belleza, donde el mensaje de la obra, que es conocimiento de la Conciencia, de su conciencia, le emociona y lo embarga en un momento de comunión con la idea, con la forma y con la novedad de estas.

-   Ernesto Oñate

<<<   Leer más conversaciones   >>>

Regreso al contenido