Colección PANELES BLANCOS - Ernesto Oñate

Vaya al Contenido

2 ABSTRACT WALL ART
Colección  PANELES BLANCOS
Nuevo

Conversaciones
sobre arte, comunicación y
#conciencia


El silencio, origen del amor
 
El silencio es el amor quieto, sin forma ni movimiento, es el origen.
 
1 En el principio creó Dios los cielos y la tierra.
2 Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. (Génesis 1:1-2).
 
… es un don concedido por el Altísimo en el que la criatura es arrebatada por la plenitud del conocimiento y no queda nada en su entendimiento. Y esta Alma, que se ha convertido en nada, lo tiene todo y por ello no tiene nada, lo quiere todo y no quiere nada, lo sabe todo y no sabe nada. (El espejo de las almas simples, Margarita Perote).
 
El cuerpo es tan solo vacío, el vacío no es más que el cuerpo. El cuerpo está vacío, y el vacío es el cuerpo. Los otros cuatro aspectos de la existencia humana: sentidos, pensamientos, voluntad y conciencia, también están vacíos y el vacío los contiene. (El Sutra del Corazón, Avalokitésvara).
 
Con relación a Él no hay antes, ni después; ni alto ni bajo; ni cerca, ni lejos, ni cómo, ni qué, ni donde, ni estado, ni sucesión de instantes, ni tiempo, ni espacio, ni ser. Él es tal como es. Él es el Único sin necesidad de la Unidad. Él es lo singular sin necesidad de la Singularidad. Él no está compuesto de nombre, ni de denominado, porque Él es el nombre y el denominado. No hay nombre salvo Él. No hay denominado salvo Él. Por ello se dice que Él es el nombre y el denominado. Él es el Primero sin anterioridad. Él es el Último sin posterioridad. Él es Evidente sin exterioridad. Él es Oculto sin interioridad. Porque no hay anterior, ni posterior; no hay exterior, ni interior, sino Él. (Tratado de la unidad, Muhyi-d-din Ibn 'Arabî).
 
El amor subyace en la materia y en la energía, que son amor en movimiento.
 
El silencio, que no es nada, lo es todo al moverse, se hace amor. Todo está hecho de amor y todo tiene origen en el silencio.
 
El movimiento, SER, convierte el silencio en AMOR, que es todo lo que ES.
 
El silencio es el nivel más profundo en la dimensión de las escalas, es la escala más profunda, la escala en el infinito escalar. A continuación todas las escalas son AMOR. Las energías, las materias, los pensamientos, las ideas y las percepciones, están constituidas de amor y todo ES amor desde el silencio.
 
Nada ES que no SEA AMOR. Desde el silencio todo se crea al ponerse en movimiento el amor, consciencia imaginada o imaginación consciente, el silencio que deja de ser silencio para SER AMOR en infinitas expresiones de percepción subjetiva, qualia.
 
Todas las experiencias subjetivas (percepciones, cogniciones y hechos mentales) son qualia. (Tú eres el Universo, Deepak Chopra y Menas Kafatos).
 
Qualia son todas las posibilidades de realidad consciente, imaginada, en que se manifiesta el AMOR.
 
La imaginación es movimiento con origen en el SILENCIO. Al moverse ES AMOR, expresión imaginada.
 
La imaginación es el movimiento que lo crea todo. Todo ES creado con el movimiento de la imaginación, amor que conscientemente percibimos en infinidad de posibilidades de qualia subjetivos.
 
La imaginación consciente se sumerge en el infinito escalar para transformar el silencio en amor, la idea transformadora del mundo que percibimos. La creatividad es la capacidad de imaginar, la capacidad de sumergirse hasta el SILENCIO.
 
El SILENCIO no está dentro de nosotros ni fuera. El dentro y el fuera son qualia. Todo lo que conceptualizamos: el SILENCIO, el AMOR, SER, el espacio, el tiempo, la dimensión escalar, el yo, el tú, la consciencia, las materias, las energías, percepciones, cogniciones y todos los hechos mentales, incluidas la mente y la imaginación, son qualia. Y todos los  qualia se constituyen de una sola cualidad, el AMOR, el movimiento que la imaginación provoca en el SILENCIO.
 
Consciencia:
Es el acto psíquico por el que un sujeto se percibe a sí mismo en el mundo.
Es la capacidad del ser humano de reconocer la realidad circundante y de relacionarse con ella.
Es el conocimiento inmediato o espontáneo que el sujeto tiene de sí mismo, de sus actos y reflexiones.
Es el conocimiento reflexivo de las cosas percibidas.

Conciencia:
Es la actividad mental del propio sujeto que permite sentirse presente en el mundo y en la realidad.
Es el conocimiento de la realidad que permite a la persona enjuiciar moralmente la realidad y los actos, especialmente los propios.
 
La CONCIENCIA es TODO lo imaginado. Mi conciencia y tu conciencia son parte de la CONCIENCIA universal, que no ocupan espacio ni tienen límites en ninguna dimensión. Por tanto, la imaginación crea la CONCIENCIA.
 
TODO lo imaginado es la realidad que conocemos y la hemos imaginado tangible, visible y medible. Nuestros cinco sentidos se han adaptado a la CONCIENCIA, es decir, a lo imaginado. Nuestra mente también se adapta a nuestra imaginación y, por tanto, percibimos y somos conscientes de la realidad contenida en la CONCIENCIA de la humanidad. Las creencias y los paradigmas contenidos en la CONCIENCIA forjan la realidad que experimentamos cada día.
 
Cada individuo es consciente de su propia realidad, contenida en su propia conciencia. Por tanto, la realidad que cada individuo experimenta es el reflejo del espejo de su propia conciencia.
 
El AMOR tiene tres cualidades fundamentales para la imaginación subjetiva, para el resto de qualia, para la CONCIENCIA universal: la verdad, la bondad y la belleza.
 
La imaginación es causa de la CONCIENCIA y la CONCIENCIA es consecuencia de la imaginación.
 
La CONCIENCIA es causa de la realidad compartida, tangible, visible y medible, y la realidad es consecuencia de la CONCIENCIA. Es una realidad, que experimentamos, con origen en la imaginación.
 
26 Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.
27 Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.
28 Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra. (Génesis 1:26-28).
 
Cada individuo, consciente de su realidad, es una experiencia de la CONCIENCIA, la realidad común, en la cual intervenimos como individuos. Con libre albedrío para imaginar, experimentamos la verdad, la bondad, la belleza y cada uno de sus opuestos, incluidas la falta de amor, las carencias y el miedo.
 
La imaginación es transformadora de la CONCIENCIA. Nuestra propia imaginación es transformadora de nuestra propia conciencia, que, sin límites, forma parte de la conciencia universal. La realidad que experimentamos es consecuencia de nuestras creencias y de nuestros paradigmas, como individuos y como humanidad.
 
Lo que imaginamos, los paradigmas que nos forjamos, modifican nuestros sentimientos. También reaccionamos, con reflejos automáticos, con sentimientos influidos por nuestras percepciones. Y todos estos sentimientos nos conducen a ser lo que sentimos. Nuestros sentimientos, tanto los que provienen de nuestra imaginación como los provenientes de nuestras percepciones, forjan creencias y paradigmas en nuestra conciencia personal como en la conciencia de la humanidad, de la que formamos parte sin límites ni discontinuidad.
 
El fuego, la rueda, la imprenta, la máquina de vapor, la electricidad, la fotografía, la aviación, la Teoría de la Relatividad de Einstein, las múltiples experiencias artísticas del s.XX, hasta llegar internet y todo lo post internet, han ido, sucesivamente, modificando la CONCIENCIA y cambiando el mundo, la realidad, nuestra percepción de la verdad.
 
Los medios de comunicación modifican la realidad, o la mantienen, con la subjetividad de sus noticias, sustentada en su gran poder de comunicación, por su alcance, credibilidad e inmediatez.
 
La literatura, el cine, las series televisivas y la ficción en general, que son arte, intervienen en nuestra imaginación, en nuestras emociones y en nuestros sentimientos. Son sin duda el mayor poder transformador de la realidad.
 
Cuando el artista, creador, conoce esto sabe cuál es su responsabilidad.
 
No mires las fronteras…
La hierba que crece a ambos lados las cubrirá.
Desaparecerán, como desaparece todo lo que no se mira.
¡Mira!, mira la hierba que crece…

-   Ernesto Oñate


El observador de la realidad mutable
 
La teoría cuántica sostiene que el observador de un hecho influye en la manera en que ese hecho es percibido. La física cuántica afirma que las partículas elementales existen a partir de ser observadas. Afirma que, a escala subatómica, en cada experimento sólo podemos captar alguna información del electrón y otras partículas, referente a sus posiciones, movimientos, etc., pero no podemos conocer su esencia; que en cuanto la miras, inevitablemente, se perturba y altera. Concluye que, a esa escala, la realidad es un concepto sutil, que observarla la condiciona, que existe cuando se mira, se crea; es decir, la existencia de la partícula la propicia el observador, por el acto de observar, transformando la realidad.
 
La materia es realidad mutable.
 
El universo es una realidad mutable.
 
La consciencia es la experiencia  de observar la mutabilidad del universo desde una experiencia de mutabilidad.
 
La esencia de la materia la define su forma, es decir, el espacio que ocupa. El concepto de espacio lleva consigo el concepto de desplazamiento y la magnitud de tiempo, que se extrae del concepto de la velocidad de desplazamiento. Por tanto, no hay espacio ni tiempo sin materia; el espacio y el tiempo son consecuencia de la realidad de la materia.
 
La vida, la vitalidad, la observamos unida a la materia pero no es consecuencia de ningún tipo de materia; no surge de ningún tipo de materia.
 
La vida, la vitalidad, es origen de la materia. La vida crea vida y por tanto crea materia, que va unida a la vida.
 
El observador, desde una experiencia de consciencia subjetiva crea la realidad, su experiencia subjetiva, desde su imaginación, desde una imaginación voluntaria o desde una imaginación involuntaria esclava de sus sentimientos.
 
El observador es anterior a la realidad percibida, es anterior a la experiencia consciente, es anterior a la observación. El observador es el que imagina, es el que propicia la realidad subjetiva, es el creador. El observador es independiente de la materia y, por tanto, del espacio y del tiempo. El observador ES, en un eterno ahora e infinito.
 
SER es la experiencia sutil, una fluctuación, del todo, en la nada.
 
La vida es una experiencia del observador, una consciencia independiente del espacio, y de la forma, no ocupa espacio, pero dependiente del tiempo.
 
El mundo es un entramado de consciencias, de innumerables realidades con infinitos grados de vitalidad, donde el observador, inmerso en las dimensiones espacio-tiempo experimenta desde su imaginación, en consciencias separadas.
 
El artista, cada artista, la experiencia artística, es una consciencia para experimentar la imaginación, el origen de todo, el poder de crear; que es un poder que va más allá de la materialidad de la obra artística; es transmisor de pensamiento. El artista es creador de mensajes transformadores, cargados de imaginación.
 
“Cada pensamiento tiene sus consecuencias. Y cada experiencia tiene tras de sí un pensamiento que la provoca. Los pensamientos son cosas, y todas las cosas que a uno le pasan en la vida van precedidas de un pensamiento.” (Los pensamientos son cosas, Ernest Holmes).
 
“Todo lugar que pise la planta de vuestro pie será vuestro.” (Deuteronomio 11:24).
 
El observador, cuando sabe que es el observador, cuando se sabe liberado de las emociones y los sentimientos que secuestran la voluntad, está presente y puede vivir de delante hacia atrás: imagina su deseo y sabe que al imaginarlo ya es, ya está creado, se ve y se siente en lo deseado; para él ese es el presente; a continuación vive la experiencia de cómo se hizo realidad el deseo y, con plena seguridad, se dedica a observar cada uno de los acontecimientos, de las casualidades, de las sincronías, de los milagros, que obran, que suceden, que materializan, el deseo imaginado.
 
Cuando compras un billete de tren y subes al tren ya no tienes nada que hacer, ya nada ha de preocuparte para recorrer el trayecto; eres un observador que ves por la ventanilla pasar el paisaje, que observa las distintas estaciones por donde pasa y a los demás pasajeros que suben y bajan en esas estaciones; sabes cuál es tu estación de destino y que después de todas las vivencias del trayecto estás en tu destino.
 
El artista, durante la ejecución de la obra se conmueve con cada idea inspirada que va transformando la obra, sabiendo que esas ideas quedan contenidas en la obra para emocionar a cada espectador sensibilizado con el tema que trata.
 
La espiritualidad consiste en observar como los acontecimientos fluyen hasta que se materializan los deseos imaginados.
 
La espiritualidad del artista consiste en el deleite en el flujo creativo, observando como la obra se materializa al dictado de la inspiración, imaginando sin más guion que la intuición.

-   Ernesto Oñate


El propósito
 
Cada célula de nuestro organismo nace, y vive, con un propósito particular, desarrollar una función concreta en un órgano y, a la vez, ser parte de un cuerpo sano, que crece y se desarrolla.
 
Este es el propósito de la vida.
 
Propósito:
Es el ánimo o intención de hacer o de no hacer algo.
Es el objetivo que se pretende conseguir.
 
El propósito es eso que gusta hacer, eso para lo que no cuenta el tiempo ni el esfuerzo, que divierte y anima a dedicar los pensamientos en todo momento.
 
El propósito es eso a lo que la intuición empuja, eso por lo que no hay miedo porque llena de amor, eso que, cuando se está haciendo, entusiasma y uno se siente inspirado. Es eso para lo que llega la inspiración en cualquier momento.
 
Cualquier célula de nuestro cuerpo no desarrolla su función porque sea su obligación, simplemente, es su propósito.
 
Estaremos equivocados si confundimos el significado, el valor, el alcance y la verdad del propósito con derechos y deberes. Sí, tenemos un propósito que es personal y otro que es con nuestro entorno, con nuestra sociedad, con la humanidad y con el planeta en su conjunto.
 
Convertirse en el propio líder consiste en liderar los propósitos propios, con libertad para saber que todo lo que dicta el alma son propósitos propios. Encontrar tu propósito no consiste en responder a un planteamiento de que hacer para ganar más dinero para hacer lo que te gusta; consiste en hacer eso que te pide tu alma.
 
Colaborar y cuidar no son obligaciones, son propósitos del alma. El sentido de pertenencia a un entorno y a una sociedad no debería de ser causa de lucha, desde el ego, desde el miedo, para exigir derechos. Este es un enfoque equivocado, desde un arquetipo del ego, cuando no se ve el verdadero propósito. El observador debe elegir a cada momento entre el arquetipo de luchador, del ego y del miedo, y el arquetipo de cuidador, que también es de creador, de su propósito, que es lo que lo llena de amor.
 
El artista que es comunicador de los dictados de los sentimientos del ego, que en definitiva son dictados del miedo, vive con un propósito equivocado. No atiende a su alma, a la CONCIENCIA, si de su obra no emana amor, como de un volcán.
 
El propósito del artista, desde la bondad, la verdad y la belleza, debe ser observar y crear para comunicar, viviendo en constante comunicación con su alma, con la CONCIENCIA.
 
Mi propósito y tu propósito es el propósito de la CONCIENCIA.
 
Si te emociona el recuerdo, el amor, de algo que hacías, vuelve a hacerlo. Ahora lo transformarás en arte.
-   Ernesto Oñate


Leer más conversaciones « 2.2 »

Regreso al contenido