Trilogía EL ALMA DE LOS ECOSISTEMAS - Ernesto Oñate

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Serie LA SINGULARIDAD DE LOS ECOSISTEMAS
2022
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El poder transformador del arte, parte de la voluntad del artista y alcanza hasta donde pueda llegar su imaginación, no obliga, ni coacciona, ni impone, emplea el mínimo esfuerzo, en este sentido. Dicha voluntad se desata y a continuación se arraiga en el deseo creador que se presenta en un impulso instantáneo de su alma. Después, a continuación, el artista en un trance de emoción prolongada, que sólo es posible desde el silencio, trabaja y se divierte, se divierte y trabaja, en la obra hasta encontrar la forma, un mensaje cargado de qualia con capacidad de comunicación intransferible a ningún otro soporte, ni por ningún otro medio. El verdadero poder trasformador es el resultado de la conjunción de ese mínimo esfuerzo en ese instante, en el que la mente no ha tenido tiempo ni lugar para participar.
Alma:
Es la sustancia espiritual e inmortal.
Es el principio sensitivo que da vida e intelecto al ser humano.
Es el principio sensitivo que da vida e instinto a los animales.
Es el principio sensitivo que da vida vegetativa, que nutre y acrecienta las plantas.
Es el principio sensitivo que da vida y equilibrio a los ecosistemas.
Trilogía
EL ALMA DE LOS ECOSISTEMAS

Cada ecosistema es un ser vivo único y singular, con alma.
Una dualidad, conciencia y expresión de esa conciencia.
La vida, en cada ecosistema, es impulsada por un conocimiento particular, su alma.


CUERPO Y ESPÍRITU
La armonía es el origen y el fin que impulsa la ley de la opulencia a crear, en la vida.
Marzo 2022
Maderas de Pao Ferro, Wengué y Palo Rojo.
Madera de sapelli lacada.
180 x 129 x 6,5 cm
32,6 Kg
MATERIA Y ENERGÍA
La ley de la opulencia es el deseo infinito, -energía de la vida-, de creación hacia la armonía.
Marzo 2022

Maderas de Pao Ferro, Wengué y Palo Rojo.
Madera de sapelli lacada.
180 x 129 x 6,5 cm
32,6 Kg
MENTE Y ALMA
La energía de la opulencia irradia constantemente abundancia desde el alma de cada entidad viva.
Marzo 2022

Maderas de Pao Ferro, Wengué y Palo Rojo.
Madera de sapelli lacada.
180 x 129 x 6,5 cm
32,6 Kg

Conversaciones
sobre arte, comunicación y
#conciencia


La falta de dignidad es la ausencia del amor
 
«Sin dignidad no puede haber igualdad, sin dignidad no puede haber concordia. Si no preservamos la dignidad del otro… la falta de dignidad es la ausencia del amor». (Miguel Ángel Tobías).
 
Dignidad:
Es la calidad, condición o carácter que hace a la persona respetable, merecedora de algo, de tener honor o autoestima.
 
Ego:
En el psicoanálisis de Freud, es la instancia psíquica que se reconoce como yo, parcialmente consciente, que controla la motilidad y media entre los instintos del ello, los ideales del superego y la realidad del mundo exterior.
 
El ego se erige en el defensor de la dignidad.
 
El ego trata de afianzar la dignidad:
-          en la raza.
-          en el sentimiento de pertenencia a una nación o pueblo, con su historia y su realidad.
-          en el sentimiento de pertenencia a una religión o creencia.
-          en la estirpe, el linaje o la familia.
-          en los méritos, títulos o reconocimientos.
-          en las posesiones.
-          en el estatus profesional.
-          en el estatus de amistades y relaciones personales.
-          en la imagen personal.
-          en el estatus de marca personal y el posicionamiento en redes sociales.
-          en las fotos de recuerdos.
  
Estos valores del ego son exteriores y por tanto pueden dejar de existir o de tener importancia.
 
Cuando el ego se siente atacado o desprovisto de sus valores, siente miedo de perder la dignidad y este miedo vacía de amor al ser humano, aflorando todos los impulsos y sentimientos que tienen su origen en la falta de amor, se deshumaniza.
 
En la pirámide de Maslow, al referirse a las necesidades humanas, contempladas en niveles según la necesidad de satisfacción, parte de un primer nivel, el de las necesidades fisiológicas, que son necesidades comunes a las de cualquier otra especie animal. Este título, «Pirámide de satisfacción de las necesidades humanas», tiene sentido cuando previamente a ese primer nivel se contempla un nivel que establece el reconocimiento de persona, de ser humano. Si previamente no está el reconocimiento de ser humano, dejan de tener sentido la contemplación de necesidades humanas.
 
Este nivel previo, fundamental para el reconocimiento como persona, es la dignidad.
 
La pirámide de Maslow sitúa en el cuarto nivel las necesidades de reconocimiento, sin embargo la dignidad es una necesidad previa, para auto reconocerse como persona con necesidad y derecho a satisfacer todas las necesidades que establece la pirámide. Sin un previo reconocimiento de la persona dejan de tener sentido la contemplación de sus necesidades.
 
La dignidad es el reconocimiento del ser humano. Esta, el reconocimiento de ser humano, es previa a tener sentido las definiciones de necesidades y el establecimiento de derechos.
 
Cuando la falta de dignidad vacía de amor a la persona, en esta aparecen y afloran todos los sentimientos y conductas negativos, como el odio, la ira, la envidia, los celos, el rencor o la malicia.
 
Sin dignidad, la persona pierde la libertad y la voluntad, se siente incapaz e inútil como persona individual e independiente, y se refugia en la masa, dejándose conducir por la motilidad de esta para conseguir satisfacer sus necesidades básicas.
 
La privación de la dignidad y los ataques a la dignidad han sido y son las formas como la autoridad y los deseos de dominación deshumanizan a la persona, vaciándola de amor, y por tanto de libertad y voluntad, para someterla.
 
Solo desde el reconocimiento de la dignidad puede haber igualdad, y solo desde la igualdad puede haber concordia, que, al fin y al cabo, es un deseo y una realidad que surge del amor.
 
La autorrealización, cúspide en la pirámide de Maslow, es un camino con origen en la dignidad, en el auto reconocimiento de la dignidad como ser humano y en el reconocimiento de la dignidad igualitaria del resto de seres humanos.

La lucha y la transgresión, por emerger del miedo, son falsos valores de la dignidad del artista.

Los valores que permanecen, y por tanto los verdaderos baluartes de la dignidad, son la imaginación, la creatividad y la voluntad. Estos son los valores que deben de impulsar el trabajo del artista, desde el amor, en busca de armonía.


¿Autoestima? ¿Empoderamiento?

Autoestima:
Es la valoración generalmente positiva de sí mismo.

Empoderar:
Es hacer poderoso o fuerte a un individuo o grupo social desfavorecido.
Es dar a alguien autoridad, influencia o reconocimiento para hacer algo.

La dignidad, que  está substanciada de amor, se eleva con el reconocimiento de la dignidad del otro.
Se puede tener la autoestima muy alta, pero no hay dignidad cuando se actúa en detrimento de la dignidad del otro.

La dignidad propia refleja la dignidad que otorgamos al otro.
El alarde de la autoestima sin reconocimiento de la dignidad del otro es alarde de prepotencia vacía de amor.

«No hay que apagar la luz del otro para lograr que brille la nuestra». (Aforismo atribuido a Gandhi).

La mayor dignidad está en reconocer en el otro nuestra divinidad.
La mayor sabiduría está en observar en el otro nuestra dignidad divina.
La mayor felicidad está en encontrar con los demás la armonía divina.

Sin duda es el momento del empoderamiento de la mujer.
¿Para cuando dejamos, cambiar prepotencia por dignidad?
...
-  Ernesto Oñate



Cambiar la conciencia
 
«Yo quiero conocer los pensamientos de Dios, el  resto son detalles». (Albert Einstein).
El gran error del ser humano es pretender cambiar la conciencia de los demás.
La limitación del ser humano es que nadie puede advertir o comprender una conciencia mayor que la propia.
Por esto es tan difícil comprender a Dios y tan fácil comprender el odio.
El propósito de la vida es aumentar, desarrollar y evolucionar, la conciencia propia.
-   Ernesto Oñate



El Consejo del Perdón

Pedir justicia al Tribunal de Justicia o pedir perdón al Consejo del Perdón.
En ti y en mí hay un Tribunal de Justicia y un Consejo del Perdón, ¡conozcámoslos!
El amor es la energía que desata, produce, el pensamiento.
El amor es la suprema expresión de la vida.
Tú y yo nos vemos separados y también somos un nosotros, la humanidad, un ser vivo.
...
Educar la mente
Nacemos inocentes, un ser espiritual con la mente vacía.
Comenzamos a recibir una educación que conforme nos va llenando la mente, nos va cerrando los ojos espirituales.
Nuestro libre albedrío va siendo eclipsado, poco a poco, por la educación conductista que vamos recibiendo.
Conforme nos vamos apartando de la armonía con toda la creación, nos vamos apartando de la armonía con nuestro verdadero Ser, que en consecuencia nos aparta de la paz y la dicha de libertad y amor.
Se nos muestra un mundo de conocimientos muy tentador, ante nuestra naturaleza exploradora.
El alma, nuestro ser espiritual, va siendo silenciado, ocultado, por nuestra mente, que se va llenando de teorías y conocimientos que reinterpretan la verdad y la libertad que gozábamos.
Vamos perdiendo la comunicación con nuestro verdadero Ser, desconectando del amor y la verdad, mientras vamos llenando nuestra mente de conocimientos.
Exploramos conocimientos que convertimos en paradigmas, que, a su vez, nos encadenan a la realidad de las percepciones.
Nuestra alma, nuestra conciencia, permanece en silencio.
La humanidad es un ser vivo, una conciencia colectiva.
Nuestro libre albedrío pone ante nosotros la elección entre la certeza del amor y el juicio mediante el razonamiento.
La conciencia colectiva, alejada de la certeza del amor, se encuentra enredada en el razonamiento y cegada en el juicio.
La gran locura colectiva, la de la mente colectiva, es pretender cambiar el mundo cambiando la conciencia del otro.
Cuando comprendemos que en nosotros hay un ego y un observador…
Cuando comprendemos que ese observador, silencioso, que observa al ego, es nuestra alma…
Cuando comprendemos que la realidad perceptiva es el reflejo de nuestra realidad interior de pensamientos y sentimientos…
…Dejamos de juzgar y nos pedimos perdón.
-   Ernesto Oñate



¿Qué cosa es dios?
 
Me lo pregunté.
Intuí que la respuesta no es razonable.
Imaginar sin razonar, para empezar.
Sentir sin razonar, para acercarme.
Certeza sin razonar, para creerlo.
El origen es la imaginación.
El impulso es el amor.
El poder es la certeza.
-   Ernesto Oñate



¿Qué cosa soy yo?

Antes de pensar y razonar, ya era.
Se recuerdan los pensamientos: la memoria.
Antes de pensar y de mi memoria ya era.
En el instante de nacer, ya era eso de lo que procedía:
Imaginar: soñaba sentimientos.
Sentir: experimentaba la separación.
Certeza: me sentía.
Somos experiencia de eso mismo de lo que procedemos:
Experimentamos la imaginación. Pensar, razonar y recordar, es la experiencia de la imaginación.
Experimentamos el amor y todos los sentimientos. Todos derivan del amor.
Experimentamos la certeza. La realidad se adapta a nuestras certezas.
En esencia, somos lo mismo de lo que procedemos:
Experiencia de sentir, con libertad, lo que imaginamos con certeza.
El origen es la imaginación.
El impulso es el amor.
El poder es la certeza.
La imaginación, dios mismo, es su reflejo: la vida.
El amor, dios mismo, es su reflejo: armonía.
La certeza, dios mismo, es su reflejo: verdad, bondad y belleza.
« ¿Qué cosa soy yo? » es un concepto de búsqueda mal planteado.
La individualidad es el reflejo del deseo de crear, que tiene su origen en la experiencia del sentimiento de amor.
El ego es experiencia de separación, de ausencia de amor.
« ¿Qué cosa somos? » es el concepto que necesitamos conocer.
La individualidad es una experiencia de lo que somos.
Somos plural: experiencias de imaginación, de amor y de certeza, de una conciencia común.
-   Ernesto Oñate



¿Qué cosa es lo demás?
 
Lo demás, que incluye a los demás, es un espejo, es decir, el reflejo de un espejo.
El espejo es nuestra capacidad de observación y el reflejo del espejo es lo que somos capaces de observar.
En un espejo muy grande, tan grande que no podamos ver sus límites, solo podremos ver lo que refleja. Y el espejo, imperceptible, es el concepto de la certeza de que todo lo que tenemos delante es reflejo de otra realidad verdadera.
Si no supiéramos que delante tenemos un espejo, tendríamos el convencimiento de que esa imagen es la realidad verdadera.
Y ¿qué es eso, lo que refleja el espejo? Es luz, y lo que advertimos en esa luz es pensamiento.
Luego, el origen de lo que vemos reflejado también es luz y pensamiento. Que si no está ahí fuera, pues lo de fuera es lo reflejado, está aquí dentro.
Hay una realidad fundamental y otra realidad perceptiva.
Sí, la realidad fundamental es nuestra propia luz, que crea todo eso que pensamos.
Sí, eso que vemos ahí fuera es el reflejo de todos y cada uno de nuestros pensamientos. Pensamientos que en mayor o en menor medida conscientes, los podemos ver todos reflejados ahí fuera, en la realidad perceptiva.
Lo que no podemos ver ni percibir es el espejo: sus límites, su superficie, su forma.
Eso, lo demás, que incluye lo que percibimos de los demás, es el reflejo de nuestros pensamientos.
Al otro y a los demás los sentimos o los podemos sentir cuando somos conscientes de lo que son. Cuando desconocemos lo que son, solamente vemos reflejado lo que pensamos de él o de ellos.
El otro y los demás no son lo que vemos en el reflejo de lo que pensamos de ellos.
Para un pez, quizá, no existe la humedad, pues desconoce ese concepto. Igualmente para nosotros, quizá, no existen el otro y los demás, en la medida en que desconocemos su esencia. Y lo que amamos o detestamos de ellos son los reflejos de nuestros propios pensamientos sobre la percepción que tenemos de ellos: en la pescadilla que trata de morderse la cola girando sobre sí misma.
Recuerdo como me veía en el espejo hace diez años y también hace veinte años… también hace veinticinco años. Soy el mismo, lo que ha ido cambiando es mis pensamientos sobre mí mismo. Pensamientos sobre mí que han ido cambiando conforme a los paradigmas en los que he ido teniendo certeza y que se han ido reafirmando en la imagen que he ido viendo reflejada en el espejo a lo largo del tiempo.
Esos paradigmas son la clave de nuestros cambios. Paradigmas que quizá son movibles o inamovibles en función de nuestra certeza sobre ellos.
El aforismo que quizá responda a la cuestión planteada es que lo demás es la experiencia de lo que pensamos en base a unos paradigmas en los que depositamos nuestra certeza.
También, todo este razonamiento es pensamiento razonado y, quizá incluso, el razonamiento sobre alguna inspiración.
También, el otro, los demás y la inspiración son realidad fundamental.
Así lo intuyo.
-   Ernesto Oñate



¿Qué cosa son mis pensamientos?
 
Antes de pensar y razonar, ya era.
Se recuerdan los pensamientos: la memoria.
Antes de pensar y de mi memoria ya era.
Somos experiencia de eso mismo de lo que procedemos.
En esencia, somos lo mismo de lo que procedemos.
El origen es la imaginación.
El impulso es el amor.
El poder es la certeza.
El ego es experiencia de separación, de ausencia de amor.
Somos plural: experiencias de imaginación, de amor y de certeza, de una conciencia común.
Los pensamientos son la experiencia de lo que somos y, a la vez, la esencia primordial que crea la realidad perceptiva.
Mis pensamientos son la experiencia, individual y separada, de lo que soy y, a la vez, la esencia primordial que crea mi realidad perceptiva.
Mi imaginación es la experiencia de ser, con libertad, para sintiendo con certeza ser creador voluntario de realidades perceptivas.
-   Ernesto Oñate


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