Trilogía PIENSA DIFERENTE - Ernesto Oñate

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Trilogía PIENSA DIFERENTE
En la red todos somos bienvenidos y podemos sentirnos libres de expresarnos y conocer.

La comunicación es el corazón del desarrollo
y por tanto de la vida.

World Wide Web
Homenaje a Tim Berners-Lee y a la www.
Por vuestra contribución a una globalización democrática.
Enero 2019
Materiales:
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·         Tablero de vidrio templado.
Medidas:
·         240 x 50,8 x 73 cm.
Medidas de la mesa:
·         242 x 102 x 75 cm.


Think Different
Homenaje a Steve Jobs, a Steve Wozniak y a Apple.
Por vuestra contribución a una globalización democrática.
Enero 2019
Materiales:
·         Madera maciza de Palo Ferro, Palo Rojo y Wengué.
·         Tablero de vidrio templado.
Medidas:
·         240 x 50,8 x 73 cm.
Medidas de la mesa:
·         242 x 102 x 75 cm.


Don't Be Evil
Homenaje a Larry Page, a Sergey Brin y a Google.
Por vuestra contribución a una globalización democrática.
Enero 2019
Materiales:
·         Madera maciza de Palo Ferro, Palo Rojo y Wengué.
·         Tablero de vidrio templado.
Medidas:
·         240 x 75,4 x 73 cm.
Medidas de la mesa:
·         242 x 102 x 75 cm.


Obra que precede en la evolución transversal
Conversaciones

La comunicación en el arte: de la idea al mensaje
En mi visión: arte, como expresión artística, es el hecho comunicativo (mensaje) que da lugar a que suceda la emoción: el artista es el comunicador capaz de crear un mensaje, formalmente, que fascine y emocione.
Responder a las preguntas: ¿cómo es el concepto de lenguaje? y ¿cómo es el concepto de mensaje? nos permitirán converger en respuestas sobre el concepto mensaje artístico y observar como es el lenguaje capaz de crear un mensaje artístico. Previamente, debemos responder a las preguntas: ¿cómo es el concepto de idea en la conversación? y ¿cómo es el concepto de conversación? , que nos permitirán observar como es la idea que participa en una conversación y cómo se transforma en arte; y también ¿cómo es el concepto de comunicación?, que nos permitirá observar que el arte es comunicación de sentimientos con la finalidad de despertar emoción.
- Ernesto Oñate


La información: la idea y la conversación
La obra de arte es un componente de la cultura que refleja en su concepción: ideas, valores y condicionantes inherentes al contexto social en que se produce.
¿Cómo es el concepto de idea en la conversación? y ¿cómo es el concepto de conversación?
Conceptos sobre la conversación
Nuestros cinco sentidos son instrumentos que nos proporcionan información de nuestro propio cuerpo y del mundo exterior. Con el término información me refiero a la adquisición de conocimientos que permiten ampliar o precisar los que se poseen sobre una materia determinada.
1879, Paul Gauguin, “Paisaje de invierno”. Gauguin desea transmitir las sensaciones que experimenta observando su entorno y la naturaleza.
Ante la inconmensurable cantidad de información que tenemos a nuestro alcance, nuestra atención se dirige,  en un proceso de atención selectiva en los contextos que son de nuestro interés: a los objetos y seres que nos rodean, a los canales de información globalizada que seleccionamos intencionadamente y a la evolución de todos estos.
1892, Paul Gauguin, “La semilla de areoi”. Gauguin viaja a Taití en busca de inspiración para realizar una pintura que sea reflejo de las sensaciones de un mundo más natural y primitivo.
1908, Paul Sérusier, “Las bañistas con velos blancos”. Los nabis, influenciados por Paul Gauguin, se interesan por las culturas alejadas y exóticas; todo lo que tenga que ver con lo exótico y lo oriental les sirve para inspirarse y crear nuevas obras.
Ante este universo cambiante nuestra mente actúa selectivamente prestando atención y procesando la información afín a nuestros intereses. Analizamos los aspectos que complementan y enriquecen nuestras experiencias, nuestros conocimientos y nuestras opiniones. De esta manera vamos completando y afianzando los paradigmas de nuestro conocimiento personal, que a su vez son el patrón al que se ajusta nuestra atención y sobre el que seleccionamos y analizamos la información a nuestro alcance. Denomino a este proceso como conversación individual o conversación personal.
1890, Paul Ranson, “Paisaje”. Los nabis realizan una pintura basada en le interpretación personal de la realidad de dos maneras: una objetiva, la interpretación de la realidad que se ve, y otra subjetiva, la interpretación basada en las emociones.
Cada nueva información que obtenemos, tras contextualizarla, contrastarla y analizarla desde los paradigmas adquiridos y formados, nos proporciona un conocimiento diferencial que completa o precisa los que ya teníamos sobre una materia determinada. A este conocimiento diferencial lo denomino idea diferencial, o simplemente idea.
1888, Paul Sérusier, “Le Talisman”. En Pont-Aven, Gauguin aconseja a Sérusier en una de las salidas a pintar al aire libre: “¿Cómo ve usted ese árbol?, ¿es verde?, pues ponga verde, el verde más bello de su paleta. Y esa sombra, ¿más bien azul?, no tema, píntela tan azul como sea posible”.
Cada nueva idea diferencial nos infunde el deseo de dar una respuesta que sirva para ampliar el conocimiento que se debate o la emoción que se comparte, en un ámbito reducido de nuestro entorno o en otro ámbito más amplio de la sociedad. Dirigimos nuestra conversación a un contexto reducido o al mundo global y por tanto participamos en un fragmento de un diálogo social extenso. Denomino a este proceso como conversación compartida.
1892, Paul Sérusier. “Lavanderas en La Laitana”. Sérusier, tras pasar el verano de 1888 en Pont-Aven, entusiasmado con las enseñanzas de su “maestro” Gauguin”, regresa a París con nuevas ideas y una nueva concepción del arte, que comparte con un grupo de amigos artistas; con quienes forma el grupo que se autodenomina “Nabis”, que significa profetas, con la intención de anunciar al mundo las nuevas ideas e inquietudes que cambiarán el arte.
Nuestros paradigmas, nuestras creencias, nuestro conocimiento y nuestras opiniones son conversaciones personales sobre las que esperamos inconscientemente nuevas informaciones y a las que responderemos en conversaciones compartidas. Podemos referirnos a esto como conversaciones abiertas.
Nos mantenemos en un proceso continuo de atención selectiva y conversación personal de la información que nos llega en los contextos de nuestras conversaciones abiertas, y éstas son las que sensibilizan nuestra capacidad de emoción.
1929, Mies van der Rohe, “Pabellón Alemán” (Barcelona). El edificio pretendía simbolizar el carácter progresista y democrático de la nueva República de Weimar y su recuperación tras la Primera Guerra Mundial.
1937, Picasso, “Guernica”. Simboliza el bombardeo de Guernica en 1937. Encargo del Gobierno de la Segunda República Española para ser expuesto en el pabellón español durante la Exposición Internacional de 1937 en París, con el fin de atraer la atención del público hacia la causa republicana en plena guerra civil española.
La obra artística despierta atención cuando es afín al interés, en un momento dado, de un grupo social concreto:
1019, Bansky irrumpe en la Bienal de Venecia para denunciar el turismo masivo, con un performance cuyo vídeo fue visto en pocas horas por millones de personas y del que los informativos de todo el mundo se hicieron eco.
La sociedad global y nuestro entorno cercano continuamente elaboran información, que nos llega de manera directa o de manera indirecta, y que tras un proceso de selección y análisis la incorporamos a nuestra conversación personal. De manera directa es la manera en que se recibe la información cuando se nos habla o se nos hace un gesto: información directa. De manera indirecta es la manera en que se recibe la información cuando observamos la imagen de un anuncio en una valla publicitaria: la imagen contiene unas representaciones y éstas a su vez expresan unos significados que analizamos e interpretamos: información indirecta.
El simbolismo en el arte es información indirecta.
Los temas
La sociedad global y sus distintos ámbitos debaten temas diversos que van evolucionando conforme estos ámbitos evolucionan, se desarrollan y adquieren nuevas experiencias y nuevos conocimientos. Es decir, los distintos ámbitos sociales mantienen conversaciones abiertas, en distintos temas, en continua evolución.
Tema, es el objeto de preocupación del artista, que plasma en la obra y que puede estar ligado a un contexto histórico, social, político, cultural, etc. o ser únicamente el estético, el objeto sobre el que se desarrolla la obra.
La obra de arte está viva mientras está vigente su mensaje en la conversación de alguien, mientras es sensible a alguna emoción. A su vez, la obra de arte, por su capacidad intrínseca de emocionar, puede mantener viva una idea desencadenante de conversación atemporal.
Los móviles de Alexander Calder, antecedentes de la escultura cinética, tienen la capacidad de fascinar al observador.
Como individuos mantenemos distintos grados de relación con la infinidad de ámbitos sociales de este mundo globalizado. Según nuestro grado de relación, con cada ámbito social, participamos con mayor o menor conocimiento en las conversaciones abiertas en dichos ámbitos. Y por tanto nuestra capacidad de interpretación y participación en dichas conversaciones es limitada en función del interés mantenido en cada una de ellas.
La interpretación de la obra de arte es siempre subjetiva porque, con independencia de la semántica del lenguaje utilizado, mediante nuestra atención selectiva, ante la complejidad que el mensaje pueda tener, extraemos la información (emoción) que nuestro estado de ánimo nos permite, con influencia del entorno en que nos encontramos al recibirla y de nuestra afinidad al tema.
El poder simbólico de la obra de arte se atiene a especulaciones interpretativas que atienden a intereses que cambian a lo largo del tiempo.
Los temas que no forman parte de nuestras conversaciones abiertas nos son indiferentes, no despiertan nuestra atención, los despreciamos e incluso pasan desapercibidos a nuestros sentidos.
La obra de arte que trata temas ajenos a nuestros conocimientos difícilmente puede transmitirnos la emoción que el artista trata de compartir. Por el contrario, estaremos más sensibilizados a la emoción que su autor desea transmitir cuanto mayores sean los conocimientos sobre los temas que trata y mayor sea la afinidad del tema de la obra con nuestras conversaciones abiertas.
1976, Juan Genovés, “El abrazo”. Me temo que, desde que este cuadro pasó de los fondos del Reina Sofía a estar expuesto en el Congreso de los Diputados en 2016 (sobre esto se ha escrito mucho), su interpretación ha sido bastante subjetiva “y partidista” mediante una modificación de su semántica que ha desprovisto a la obra de la carga emocional que le dio vida y la ha enjaulado como a un pájaro. Sirva éste como ejemplo de la complejidad del arte como provocador de emociones.
Los temas que son ajenos a nuestros conocimientos no son conversación para nosotros; a veces, incluso por desconocimiento de la semántica de los mensajes.
La interpretación de la obra artística es un proceso selectivo desde los patrones de nuestros paradigmas, de nuestros gustos estéticos y de los temas a los que somos sensibles emocionalmente.
Los paisajes simbolistas de Caspar David Friedrich, con sus figuras enigmáticas enfrentadas a la naturaleza, no dejan de ser imágenes fascinadoras pese al desconocimiento de la simbología mística que estos contienen.
El discurso
Las ideas, experiencias sobre el mundo real, de la imaginación o de las emociones, las contextualizamos en paradigmas que configuran nuestro discurso. El término discurso se refiere al concepto que engloba con coherencia los intereses, posicionamientos, tesis, razonamientos, argumentos, opiniones, punto de  vista, etc. que dan lugar y sustentan cada idea en particular.
A lo largo de la historia, el arte ha sido un medio eficaz de transmisión de los valores y creencias en que se ha apoyado la sociedad en cada momento; el arte ha sido soporte para el discurso del poder político, religioso y filosófico.
En la Grecia Clásica los filósofos entienden el arte (tecné) como disciplinas con reglas propias que se pueden aprender y perfeccionar.
En la Roma Clásica las artes (ars) se diferencian entre las que requieren labor manual y las que son únicamente intelectuales.
Durante la Edad Media se les llama artes mecánicas a las que requieren una labor manual y artes liberales a las puramente intelectuales.
En el Renacimiento se separa el concepto de artes plásticas de la ciencia y de los oficios. Paulatinamente y en paralelo con la evolución de la independencia del pensamiento individualizado, el arte va convirtiéndose en expresión de discursos personales y la individualidad e identidad del artista toman importancia
Durante el Manierismo el discurso del arte toma distancia de la adecuación a las normas y de la representación de la realidad del Renacimiento y se abre a la imaginación, la subjetividad, la inspiración y la originalidad.
En el s. XVIII se acuña el término Bellas Artes y el discurso del arte tiene como fin la belleza. El arte se independiza de la religión y el artista libera su gusto y voluntad con un lenguaje propio.
En el Romanticismo el arte basa su  discurso en la expresión de las emociones del artista, que es divinizado por su genio.
Durante la Revolución Industrial, el utilitarismo, teoría de la máxima utilidad, fundada por Jeremy Bentham, establece en su discurso que la mejor acción es la que produce la mayor utilidad para el mayor número de individuos involucrados.
Desde finales del s. XIX el arte también se convierte en un fin, es decir, el propio arte comienza a ser discurso para el arte. En las dos últimas décadas del s. XIX, movimientos como el esteticismo en Inglaterra y en Francia el simbolismo y el decadentismo, en contraposición al utilitarismo de la Revolución Industrial, proponen la autonomía del arte, el arte por el arte, y la búsqueda individual de la belleza por el artista aislado de la sociedad. Se hace realidad la distinción entre las Bellas Artes y las artes aplicadas. En la artesanía y en las artes aplicadas, industriales o decorativas la función práctica prima sobre la función estética.
Con la llegada de la fotografía y el cine se cuestiona la función de la pintura como representación fiel de la realidad; el arte deja de ser el medio para la función social pedagógica y para reflejar la realidad; como consecuencia, el artista vuelca su discurso personal en la expresión de su mundo interior. La aparición del arte abstracto es consecuencia de esto.
Durante el s. XX, el arte experimenta toda clase de propuestas y experiencias que cuestionan su función, los límites de su concepción e incluso planteamientos que pretendían su aniquilación. Se suceden y superponen discursos que teorizan sobre el uso y los fines del arte; es decir, van apareciendo con continuidad o con ruptura nuevos planteamientos artísticos con discursos sobre el propio arte. La idea y la realización del objeto artístico adquieren el mismo valor, e incluso es tema de debate y controversia cuál de los dos es el que prima en la definición de arte.
Marcel Duchamp afirma: El arte es la idea.
Cada idea nace o surge de un discurso en un contexto dado.
El manifiesto futurista de Marinetti (1909) aparece en un momento de avances tecnológicos, cambios sociales y culturales, enalteciendo el cambio, los riesgos que conllevan los cambios sociales, y las nuevas experiencias, como la velocidad.
El manifiesto del surrealismo de Breton (1924), en un contexto de especulaciones sobre el subconsciente desde diferentes disciplinas y con enfoques desde la psiquiatría a la mística, propugna por un arte que se inhiba de la razón, de la reflexión y del análisis racional, para que se sumerja en el mundo de los sueños, en la imaginación intuitiva, en la improvisación y en la acción automática.
El Movimiento Dadá, que surge en el Cabaret Voltaire en Zúrich, propuesto por Hugo Ball al que se unió Tristan Tzara, en una provocación abierta contra el arte establecido presenta una nueva idea de arte en la que rechaza la concepción estética establecida y lo basa en la re contextualización de cualquier objeto, ready-made, como forma de expresión libre del artista.
El s. XX se caracteriza por la aparición de la cultura de masas, cada vez más influyente y cambiante. Los canales de consumo tienen la capacidad de mitificar o ignorar a los artistas y a su obra. Las nuevas técnicas de reproducción industrial repercuten en el valor del carácter único y original de la obra de arte. A la par de esta evolución de la obra de arte, a los círculos academicistas, que admitían o rechazaban los planteamientos artísticos durante el s. XIX, les suceden los críticos de arte y posteriormente los curadores, ligados a instituciones, públicas y privadas, que ejercen una gran influencia sobre los discursos del arte y por tanto en la producción artística.
La conversación artística
Es inherente al ser humano la necesidad de expresarse: manifestar sus ideas, compartir sus sentimientos y describir como se relaciona con el mundo. En esta necesidad está el origen de las expresiones que entendemos como artísticas.
Las expresiones artísticas más antiguas conocidas son las pinturas halladas en tres cuevas en lugares diferentes de España: Maltravieso (Cáceres) en la que aparece una mano en negativo con una antigüedad superior a 66.700 años, en la cueva de Ardales (Málaga) que representan unas focas con al menos 65.500 años y  La Pasiega (Cantabria) con una forma lineal en forma de escalera con cerca de 64.800 años de antigüedad. Lo más relevante de estos hallazgos es que su autoría apunta al “Homo Neanderthalensis”.
En una cueva de borneo se encuentra la representación de un gran herbívoro, con unos 40.000 años de antigüedad, siendo ésta la obra figurativa conocida más antigua de la humanidad.
La venus de Hohle Fels, esculpida en marfil de una hembra de mamut tiene una antigüedad entre 35000 y 40.000 años.
Obra artística, o mejor, manifestación artística, es un concepto que engloba todas las creaciones realizadas por el ser humano para expresar de forma sensible una idea acerca del mundo real, de la imaginación o de las emociones.
El arte, la manifestación artística, ha sido desde siempre el medio de expresión más importante del ser humano.
Las ideas que surgen con capacidad de crear, transmitir y compartir emoción son transformables en arte.
La emoción es la sustancia de la conversación artística. La emoción es el alma de la obra artística, es lo que le da vida. Sin emoción no hay arte, sólo materia inerte.
Emoción es una alteración del ánimo, intensa y pasajera; es la respuesta espiritual y de nuestro organismo a una idea o a algo que está ocurriendo, que  lo interpretamos de forma sublime.
- Ernesto Oñate


La comunicación y el código
Manifestación artística es el acto, con finalidad comunicativa, desarrollado con criterios estéticos, en el que se expresan ideas y sentimientos, con la intención de compartirlos con el espectador y contagiarlo de emoción, utilizando cualquier recurso imaginable.
¿Cómo es el concepto de comunicación?
Conceptos sobre la comunicación
Necesitamos comunicarnos y para comunicarnos utilizamos multitud de códigos, de formas muy diferentes. Una conversación verbal, un gesto, una mirada, documentos, señalización informativa, noticiarios, publicidad, las obras de arte,... son actos de relación comunicativa.
Comunicación es la transmisión de ideas mediante el uso de códigos. Códigos preestablecidos que utiliza el comunicador y que han de ser conocidos e interpretados por el receptor.
El conocimiento del código preestablecido es lo que hace posible la comunicación. En la comunicación el significado antecede al signo o significante. Un pellizco bajo la mesa puede significar: ¡para, detente!
El arte es comunicación elaborada con la intención de transmitir información con contenido sentimental; es decir, es una información configurada para dar lugar a apreciar algo o a producir reacciones emocionales ante ella.
A partir de los ’70, y con precedentes desde 1917 con Marcel Duchamp y su obra “La Fuente”, el arte conceptual materializa sus obras en el discurso de que la conceptualización de la obra es más importante que el objeto o su representación tangible. Es decir, la idea que da lugar a la obra debe prevalecer sobre su aspecto formal e incluso sobre sus cualidades sensibles.
La idea en la comunicación
La idea, experiencia del mundo real, de la imaginación o de las emociones, da lugar a una información que se desea comunicar. El término información se refiere a la idea como contenido de la comunicación.
En el contexto de una conversación, idea es el conocimiento diferencial entre el conocimiento que se nos expone y el que ya tenemos. Cuando esta idea es nueva para nosotros la incorporamos a nuestro conocimiento o nos sirve para precisar nuestro conocimiento. Cuando la idea diferencial forma parte de nuestro conocimiento, es decir, de nuestro razonamiento, se convierte en una idea comunicable o idea innovadora en el contexto de la conversación; y nos surge el deseo de comunicarla.
La existencia de una idea comunicable o idea innovadora que se desea transmitir es el origen y causa de la comunicación.
La obra fluye desde la imaginación del artista como consecuencia del deseo de expresar una idea.
Los contenidos de la comunicación
La religión, la filosofía y la ciencia siempre han utilizado la narración para presentar sus doctrinas como historias ejemplares, para hacer más accesibles y atractivas las ideas que se tratan de trasmitir.
La educación que recibimos nos convierte en consumidores de narración y en creadores narrativos.
Queremos comprender el mundo que nos rodea y comprendernos a nosotros mismos y utilizamos la narración como forma eficaz y accesible para explicar ideas que extraemos de nuestras experiencias.
Cada idea nace o surge de nuestro discurso en un contexto dado. Con cada idea que deseamos compartir construimos un relato para que ésta sea comprendida y aceptada.
El relato se sustenta en unas premisas y sobre éstas desarrolla una afirmación o exposición de la idea. Son las condiciones de verdad de las premisas, las que hacen verosímil al relato.
En la relación comunicativa podemos distinguir dos tipos de ideas en su origen: las ideas que comprenden información, que dan lugar a una comunicación con la intención de compartir conocimiento, y las ideas que comprenden sentimientos, que dan lugar a una comunicación con la intención de compartir emoción.
Las ideas que conmueven nuestras emociones son las que trastocan, consolidan o modifican nuestros paradigmas.
El arte emplea lenguajes que poseen la mayor capacidad de alterar nuestros paradigmas sin que en ello medie la razón necesariamente.
El lenguaje en la comunicación
La comunicación de información requiere de significantes con semántica precisa y conocimiento inequívoco de ese código y de sus reglas por parte del emisor y del receptor. La comunicación tiene lugar si el receptor conoce la semántica utilizada en el lenguaje por el emisor: guiñar un ojo puede tener significados diferentes en distintos entornos sociales.
La interpretación de la obra de arte presupone el conocimiento semántico de los recursos que la conforman. La subjetividad en la dicotomía significante/significado condiciona la intención principal del lenguaje artístico: provocar en el receptor emoción ante el sentimiento que el artista desea transmitir.
También, el potencial expresivo de la obra puede transmitir emoción sin llegar a conocerse el sentimiento que es origen del deseo creativo del artista.
1913, Vassily Kandinsky, “Composition 7”.  Para Kandinsky, el arte es comunicar y armonizar con el alma humana mediante el uso correcto de colores y/o formas.
El cine, considerado el séptimo arte, es el lenguaje, “instrumento”, más poderoso para elevar los estados emocionales.
La comunicación artística
El ser humano se distingue del resto de seres por su capacidad de empatía y por tanto de emocionarse ante los sentimientos de otros seres.
La capacidad de emoción del ser humano atiende a las experiencias singulares que se escapan o están al borde de nuestros paradigmas y por tanto nos inducen a una conversación personal y al deseo de comunicarla.
En la comunicación artística podemos distinguir una cualidad que la significa como tal, el impacto emocional.
El impacto emocional produce como resultado una atracción que es característica de lo que entendemos por arte, la fascinación.
1667, Johannes Vermeer, “La joven de la perla”. Un troine con el que Vermeer tiene la intención de faccinar.
En la intención de compartir sentimientos participa un componente que reinventa todo lo conocido e improvisa nuevos modos y maneras de comunicar, la imaginación. Despertar la emoción requiere de novedad.
La imaginación produce la semilla de la creación, y en conexión con el Deseo Creador da lugar a todo lo que ES.
El arte, para cada nueva obra, necesita en su lenguaje un, más alto, más lejos,… en definitiva, saltarse las reglas de su propio lenguaje y llegar a lo inesperado; inspiración a través de la intuición.
Jean Dubuffet lo resumió afirmando: El arte es la novedad.
En la intención de compartir sentimientos participa un componente que desatiende la lógica y el razonamiento, la intuición. Compartir una emoción requiere de contraste entre desorientación, perplejidad, desconcierto, desmedida, desorden, descomposición… y sus opuestos.
La intuición es Conocimiento Creador en estado puro, sin memoria ni razonamiento.
En la comunicación de sentimientos participa un componente que no proviene del intelecto sino del corazón, la inspiración. Despertar la emoción requiere de la sorpresa inspirada.
La inspiración es el movimiento del Deseo Creador. Llega e ilumina.
- Ernesto Oñate


El lenguaje: la lengua y el habla
Un dibujo con forma de zigzag gravado en una concha, encontrada en la isla de Jaba, con más de 400.000 años, es la expresión gráfica más antigua conocida y corresponde al Homo erectus.
El arte es la acción de mover los sentimientos mediante el recurso de un lenguaje vivo, que se renueva, para que la obra contenga el valor de la emoción que sorprende al alma de quien la contempla. Y el termómetro que indica si un lenguaje está vivo, es su capacidad de despertar emoción.
Ésta, quizá, no sea la definición que contenga las condiciones necesarias y suficientes para definir qué es arte, pero sí puede dar respuesta a las cuestiones: ¿por qué necesitamos un lenguaje? y ¿por qué necesitamos el arte?
¿Cómo es el concepto de lenguaje?
Conceptos sobre el lenguaje
El ser humano se distingue del resto de seres por sus capacidades de interpretar información codificada en lenguajes y de transmitir ideas.
El término lenguaje se refiere a cualquier uso de signos con la dicotomía significante/significado. El término significante se refiere a la expresión, acústica, gestual o material, forma o imagen, que captan nuestros sentidos. El término significado se refiere al concepto que se expresa.
El código preestablecido y conocido es la base para la interpretación correcta de los lenguajes, que son recursos inagotables porque nacen de la imaginación, evolucionan y se renuevan en la imaginación, y esto les confiere la propiedad de ser algo vivo.
La propiedad de ser y mostrarse vivo, es lo que confiere a los lenguajes la capacidad de ser el recurso válido para crear arte. El conocimiento del recurso, es lo que proporciona la habilidad para utilizarlo de forma viva, adecuada y eficientemente; es decir, con capacidad de sorprender y de emocionar.
El arte necesita saltarse las reglas para sorprender y ser vehículo de sentimientos que den lugar a la emoción. La intuición del artista, es la que le guía para ir más allá del código conocido, en busca de la inspiración para llegar al nuevo aspecto del lenguaje que se comprenda y emocione.
El lenguaje personal
Podemos distinguir dos vertientes en el uso de un lenguaje: una social, común para los individuos que componen un grupo social y que, por tanto, es la esencial, a la que podemos llamar la lengua; y otra vertiente que es personal, con elementos diferenciadores, a la que podemos llamar el habla, y que nos sirve para definir al propio comunicador.
El término lengua se refiere al sistema o conjunto de signos, reglas y significantes que utiliza una comunidad humana para comunicarse; que sus hablantes aprenden y retienen en su memoria. Es un código que conoce cada hablante y que utiliza cada vez que necesita expresarse. Se identifica con el idioma.
En la pintura de la Edad Media se crea un complejo lenguaje iconológico. Se caracteriza por la importancia de la simbología, en la que formalmente destaca la proporción jerárquica de las figuras, representando con mayor tamaño las figuras más importantes en rango teológico o social; sin ubicación en el espacio, ni búsqueda de profundidad. También destaca el uso del dorado simbolizando la eternidad.
En el Renacimiento, la perspectiva aparece como un nuevo método de representación de la realidad con fidelidad.
El término habla se refiere al uso particular que un hablante o un grupo de hablantes hace de su lengua. Habla es la plasmación individual y voluntaria de cada lengua; es una recreación individual de la lengua que utiliza toda la comunidad lingüística. Y esta recreación individual es la que mantiene viva una lengua, en continua renovación. De esta manera el lenguaje adquiere tantas formas diferenciadas de manifestarse como grupos o comunidades seamos capaces de identificar.
En el arte es la vertiente personal del lenguaje la que le otorga un añadido determinante como cualidad artística que lo significa del valor diferenciador y único.
1888, Paul Sèrusier, “El talismán”. Resultado de los consejos que le da Gauguín; en los que le propone que pinte sin imitar la realidad, que pinte las cosas de acuerdo a como las siente, a la emoción que le producen; se convirtió en el paradigma de la renovación pictórica del grupo de pintores llamado los nabis. Este grupo predicaba que una obra de arte es el producto final y la expresión visual de la síntesis que un artista hace de la naturaleza, en metáforas personales estéticas y símbolos. De esta forma prepararon el terreno para la aparición del arte abstracto.
La evolución del lenguaje
El lenguaje, por su carácter como lengua de grupo y como habla personal, siempre está en evolución y compitiendo consigo mismo, en un deseo de superación, para ser continuamente la forma más eficaz de establecer comunicación y de comunicar.
En el arte, el lenguaje tiene como finalidad comunicar ideas de forma que muevan los sentimientos. Las ideas que tienen que ver con valores universales necesitan un lenguaje sublime para despertar las emociones que les dan valor. Esta es la causa de la continua evolución del arte, con movimientos y lenguajes que se suceden, para ser arte y no un lenguaje muerto. El arte que se adapta inmutablemente a los criterios preestablecidos de un lenguaje, a sus códigos conocidos, da a luz obras que nacen muertas; es como un cuchillo que pierde el filo.
1905, Matisse, “Mujer con sombrero”. El fovismo se caracteriza por un lenguaje que rompe con el impresionismo, el estilo academicista en los primeros años del s. XX, mediante el uso del color con fuertes contrastes y pinceladas gruesas y enérgicas para representar figuras planas, desprovistas de la tercera dimensión, y con siluetas bien definidas. Toda una provocación al academicismo renacentista imperante en ese momento.
1907, Picasso, “Las señoritas de Avignon”. El cubismo supone la ruptura definitiva con el último recurso, y más importante, del lenguaje renacentista, la perspectiva, y por tanto la ruptura definitiva con la pintura tradicional. Los objetos se representan como se sabe que son, no como se ven, en una abstracción que utiliza distintos puntos de vista para definirlos.
1910, Ernst Ludwing Kirchner, “Fränzi ante una silla tallada”. El expresionismo alemán fue un movimiento heterogéneo, una actitud y una forma de entender el arte que aglutinó a diversos artistas de tendencias muy diversas y diferente formación y nivel intelectual. Artistas que defendían un arte personal e intuitivo, donde predominase la visión interior del artista, la expresión, con lenguajes propios y particulares.
El lenguaje es un recurso vivo, que se renueva y se revitaliza continuamente. La renovación deja en desuso ciertos recursos que se extinguen cuando dejan de ser eficaces.
Los lenguajes del arte surgen para ser vehículos, de ideas, capaces de conectar con las emociones. Ésta es una función que desgasta al propio recurso para su fin. El artista o el arte que no se renueva con cada pulsación, con un gesto nuevo, está en estado de coma.
La emoción que la Torre Eiffel causó en los parisinos en 1887, sin duda, debió de ser muy distinta de la emoción que hoy supone para la generación del milenio de París.
La profusión y universalización de nuevos giros, usos o formas del lenguaje lo enriquecen y le dan valor.
El uso común de un lenguaje artístico no añade valor a la obra y la obra queda desprovista de originalidad. Es el uso de un lenguaje diferenciador lo que añade el valor de la originalidad a la obra.
En el Renacimiento comienza a distinguirse entre artesanía o producción de obras múltiples y arte como obra única.
Durante el s. XX la originalidad es leitmotiv para el arte, llegando a ser ésta, por sí sola a veces, una cualidad a la que se reduce y en la que se fundamenta su valor.
En mi opinión, el lenguaje cubista se agotó ahogado en sí mismo, en una espiral centrípeta, en la convergencia entre Picasso y Braque. Mientras que un lenguaje tan personal como el de Miró, perduró con él al desenvolverse en una espiral centrífuga.
El lenguaje en la conversación
El ser humano, como individuo con capacidad de intercambiar ideas voluntariamente mediante comunicación elaborada, se expresa en diferentes niveles de lenguaje. La conversación en la que tiene lugar el deseo de comunicar, prefija el lenguaje que es oportuno. Cuando necesitamos comunicar con precisión utilizamos lenguajes preestablecidos, con sistemas de signos codificados y reglas definidas, y los utilizamos con propiedad y rigor, como en la informática. Cuando queremos enfatizar la expresividad, el lenguaje se libera de reglas y la creatividad forma parte de los recursos para la comunicación, como en el arte.
El arte, en todas sus formas de manifestarse, por su carácter sublime, ha sido y es fundamentalmente lenguaje para expresar ideas sobre valores universales.
El arte es lenguaje para contar historias:
1793, Jacques-Louis David, “La Muerte de Marat”.
1860, Charlotte Corday, “El Asesinato de Marat”: dos relatos sobre un mismo hecho.
El arte es lenguaje para exponer ideas que cuestionan los paradigmas:
1917, Marcel Duchamp y Elsa von Freytag, “La Fuente”: presentada por Duchamp en la exposición organizada por la Sociedad de Artistas Independientes de Nueva York, demuestra que el artista puede elevar a la categoría de obra de arte cualquier objeto encontrado, mediante un acto de re contextualización.
El arte es lenguaje para plasmar la visión efímera de un momento de luz:
Entre 1892 y 1894, Claude Monet pintó una serie de 31 lienzos que muestran la fachada de la catedral gótica de Rouen bajo distintas condiciones de luz y clima.
El arte puede tener como fin único y último un juego emocional abstracto:
Las obras de Andreu Alfaro, que contienen un importante significado simbólico de los ideales con los que el artista estuvo comprometido durante su vida, desarrollan un juego emocional abstracto fascinante a la primera mirada. Son superficies regladas, construidas con barras de acero, recortadas por planos curvos, que evolucionan en el espacio con una lírica que cautiva la atención para contemplar cómo evoluciona la luz que refleja al desplazarnos a su alrededor; a la vez que sus formas nos atraen en busca de puntos de vista singulares y de máximo interés.
El arte es lenguaje para especulaciones científicas:
1886, Georges Seurat, “La Grande Jatte”: Seurat aplica su teoría de cromoluminarismo en una revisión de este cuadro que inicialmente no era de estilo divisionista.
El arte es lenguaje para especulaciones místicas:
Caspar David Friedrich en sus obras dirige la atención del espectador hacia una dimensión metafísica. En sus pinturas, simbolistas, introduce y representa al espectador enfrentado a paisajes extensos, a las fuerzas de la naturaleza y a un mundo natural y subjetivo a la vez.
1914, Kandinsky, “Fuga”: en 1912 Kandinsky publica “De lo espiritual en el arte”: afirma que el nuevo arte debe  basarse en un lenguaje de color y da las pautas sobre las propiedades emocionales de cada tono y de cada color y de cómo afectan estos al alma.
1921, Piet Mondrian, “Tableau I”: en 1917 Mondrian participa en la fundación de la revista De Stilj, que le sirvió de plataforma para difundir sus teorías sobre el arte, el neoplasticismo, que trata de encontrar verdades absolutas del universo sobre el arte.
El arte es lenguaje para describir, en un retrato, más que los rasgos de un rostro.
1434, Jan van Eyck, “El matrimonio Arnolfini ”.
1656, Velázquez, “Las meninas”.
El arte es lenguaje para la sensualidad y el erotismo.
1644, Velázquez, “La Venus del Espejo”.
1862, Paul Baudry, “La perla y la ola”.
El arte es lenguaje para la religión, para la filosofía, para ensalzar el poder, para la política, para las reivindicaciones sociales, etc. Y también para cuestionar el arte.
1953, Robert Rauschenberg, “Dibujo de de Kooning borrado”: por supuesto el interés de esta obra se encuentra en la fascinante historia que la hace realidad, cuestionando otra vez más y de forma muy interesante los límites del arte.
El lenguaje desde el discurso
Cada persona tenemos nuestro propio modo y estilo de utilizar el lenguaje para expresarnos; y adaptamos el modo de expresarnos a la necesidad de lo que queremos comunicar desde nuestro discurso. La elección del lenguaje se supedita a los intereses del discurso al que pertenece la idea que da lugar al deseo de comunicar. Podemos decir que cada intención de comunicar, cada discurso, define su propio modo de comunicación y por tanto su propio lenguaje particular.
También en el arte, lenguaje es el estilo y modo de expresión de cada época en general y de cada artista en particular; y el artista adapta el modo de expresión, y por tanto el lenguaje, a las necesidades del discurso al que pertenece la idea que desea comunicar.
La arquitectura gótica aspira a que la luz celestial entre en el templo; y este deseo da lugar al desarrollo de un nuevo lenguaje de la arquitectura, tan diferenciado del lenguaje clásico heredado de Grecia y Roma.
Cada obra de arte, desde su discurso, contiene en sí misma un lenguaje propio que le permite ser vehículo de ideas o conceptos más o menos complejos.
1499, Miguel Ángel, “La Piedad”. Representa en la madre de Jesús, muerto, la belleza de la Creación de Dios y a su vez el ideal de belleza del Renacimiento.
Desde los inicios del s. XX y hasta nuestros días el arte se caracteriza por la continua aparición de nuevos discursos, que se superponen y se suceden unos a otros, con un denominador común: propuestas radicales de ruptura con los lenguajes anteriores.
1910-1913, Kandinsky, “Primera acuarela abstracta”. En la abstracción, la obra prescinde del objeto. Las formas y los colores que no representan nada tienen una cualidad expresiva propia muy poderosa para transmitir emociones. Kandinsky sostiene que el arte ha de ser una experiencia espiritual comparándolo con la música.
1932, Picasso, “Chica frente al espejo”. En el cubismo, las figuras se geometrizan para definirse desde diferentes puntos de vista a la vez, compartiendo el mismo espacio bidimensional. Se deshace de la perspectiva renacentista y de la concepción espacial tradicional, en una nueva forma de representación que revoluciona el arte para la posteridad.
1913, Umberto Boccioni, “Dinamismo de un ciclista”. El futurismo expresa la fascinación por la modernidad, por las máquinas como realidad de progreso, que rompe absolutamente con el pasado y que se simboliza, con un lenguaje propio, en la representación de la velocidad. Pero también representa la ambición por un nuevo orden que dará lugar al fascismo.
También aparecen discursos, que trascienden las necesidades evolutivas del lenguaje en el arte, para cuestionar la idea de arte.
1917, Marcel Duchamp, “La fuente”. Con el movimiento Dadá el argumento trasciende lo formal y se posiciona en un planteamiento anti arte, que trata de ridiculizar el estatus de artista convencional y a todo el sistema establecido alrededor del arte, con intención de refundar la idea de lo que debe de considerarse arte, desde cero.
El lenguaje desde su propio código
En el uso del lenguaje confluyen principalmente dos características que lo significan cualitativamente: el conocimiento que el comunicador tiene del lenguaje que utiliza y las intenciones del comunicador. En cada intención de comunicar utilizamos el lenguaje que se ajusta a dicha intención desde nuestro conocimiento de dicho lenguaje.
Utilizamos los signos y códigos convenientes al nivel del lenguaje que se adecúa a la intención, desde nuestro conocimiento de dicho código. El concepto signo lo podemos definir como el objeto, fenómeno o acción que, por naturaleza o por convención, representa o sustituye a otro o tiene como significado un concepto. El concepto código lo podemos definir como el conjunto de normas o reglas convenidas o preestablecidas para ser utilizadas en un lenguaje concreto.
El arte se significa cualitativamente  por las intenciones del comunicador y por los conocimientos sobre la disciplina artística que utiliza. Cada movimiento y cada autor, utilizan sus propios signos que se constituyen en un código concreto, que a su vez evoluciona con cada nueva obra.
Cada obra de arte contiene en sí misma un lenguaje propio que le permite ser vehículo de ideas o conceptos más o menos complejos. Es necesario conocer el código del artista, para poder entender el significado de su obra.
Quizá sean la música y la danza las disciplinas que mejor pueden servir de ejemplo para comprender esta idea.
El simbolismo, en la década de 1880 en Francia, con temas sobre el mundo interior y la búsqueda de la verdad universal, surge con un lenguaje de fantasía e imaginación para revitalizar el arte naturalista y realista, “que sufría un agotamiento plástico” según los simbolistas.
Lenguaje adecuado al contexto que se dirige
Las necesidades comunicativas del ser humano se satisfacen con lenguajes sin más límites de expresión que la propia imaginación. El lenguaje ha de ser adecuado al contexto que se dirige, desde las intenciones del discurso, para ser instrumento eficaz de comunicación.
Las necesidades particulares de cada acto comunicativo exigen al lenguaje capacidad de adaptación sin límites para satisfacer la creatividad expresiva.
El arte es una forma de expresión creativa: la imaginación participa en la creación del lenguaje para despertar la atención de manera afín a los intereses del contexto al que se dirige, para comunicar de forma elocuente la idea que quiere trasmitir y para ser el vehículo del sentimiento del artista capaz de despertar la emoción en el observador, que lo sensibilice con la idea que transmite.
Lenguaje condicionado por los recursos
Un lenguaje está formado por un conjunto de signos (o sonidos) con significado y mediante la combinación de estos signos es posible la comunicación de conceptos complejos. Los recursos disponibles o utilizados deliberadamente condicionan la capacidad expresiva del lenguaje empleado. Recursos del lenguaje son cualquier expresión que utilizamos para comunicarnos o a la que le otorgamos un significado.
El significado de lenguaje se extiende al conjunto de señales que dan a entender algo, como el lenguaje de las flores o el lenguaje de los ojos.
El arte, como forma de expresión elevada del ser humano, es la forma de expresión más rica, compleja y elaborada. Cada discurso necesita encontrar sus recursos adecuados y eficaces para, a continuación, desarrollar el lenguaje propio a éstos. En el arte los recursos utilizados dan lugar a la creación y desarrollo de un lenguaje propio de la obra. Podemos decir que, en el arte, el lenguaje lo configuran todos los recursos que hacen posible la realidad de la obra.
En el contexto de encontrar nuevos lenguajes para el arte, los recursos van a la par con la imaginación del artista. En la creación artística son importantes la habilidad y la destreza. La metodología también es fundamental en la creación artística.
El desarrollo de un lenguaje para la utilización de unos recursos puede ser el propio fin de la obra de arte.
Lenguaje adecuado al medio de transmisión
Otra variable que interviene en la elección y evolución del lenguaje es la adecuación al medio de transmisión. El término transmisión se refiere al hecho de entregar el mensaje.
La obra artística se define formalmente con adecuación al destino de la obra. La adecuación del mensaje al medio de transmisión tiene que ver con todas las funciones que la obra puede desarrollar.
Los medios funcionales de uso condicionan formalmente a la obra de arte, añadiendo una vertiente más al desarrollo del lenguaje propio de la obra. Este condicionamiento añade complejidad a la obra y supone un reto para el artista.
Las Cariátides del Erecteón, columnas que adquieren la belleza de figuras femeninas, son la máxima expresión del lenguaje del arte griego clásico cuya principal característica es la búsqueda de la belleza, basada principalmente en la perfección de las proporciones.
2008, Miquel Barceló, Cúpula de la Sala de los Derechos Humanos de la ONU. El lenguaje se desarrolla para dar solución a una obra condicionada a su funcionalidad. La imaginación del artista desarrolla un lenguaje simbolista que se nutre de las posibilidades de los recursos para hacer posible la idea funcional objeto de la obra.
Los lenguajes de los objetos
Los objetos también cuentan cosas, contienen lenguajes propios universales: con su estética nos hablan de los contextos a los que pertenecen.
Utilizamos objetos como símbolos de lenguajes: el lenguaje de las flores, los simbolismos de los colores y todo el simbolismo que hoy se utiliza con significados de ideas políticas y sociales.
Los objetos, como el arte, utilizan lenguajes intuitivos que permiten expresar emociones, sentimientos, estados de ánimo, ideas y formas de pensar en un momento dado.
En la Grecia clásica, arte significa saber hacer: Aristóteles lo define como la capacidad para producir cualquier objeto, orientada por la razón; “tecné”.
Gerrit Rietveld aplica las teorías neoplasticistas experimentadas en el movimiento De Stilj en el diseño de objetos utilitarios y funcionales.
Lenguaje para despertar atención
La capacidad de establecer comunicación y de comunicar depende del lenguaje utilizado, es decir de los significantes utilizados y las características de éstos.
La intención de comunicar se satisface si se utiliza un lenguaje capaz de despertar atención para establecer la comunicación, es decir, cuando se utiliza un lenguaje que, a la vez de expresar la idea que se pretende comunicar, contiene el énfasis necesario para alterar el ánimo de manera que atraiga la atención y establezca la comunicación.
Llamar la atención consiste en provocar una alteración del ánimo. Si transmitir una idea con precisión requiere la utilización del lenguaje de forma inequívoca y ordenada con reglas constantes, establecer la atención puede necesitar un énfasis en el lenguaje. El énfasis se crea mediante una alteración de fuerza en el lenguaje que cree una distorsión, durante la conversación, que atraiga la atención.
En el arte son los aspectos formales los que establecen la comunicación, en los que se deposita la información y, sobre todo, de los que depende el valor emocional del significado.
En el arte la dicotomía significante/significado además de ser una relación racional es también una relación psíquica, pues es el tratamiento del significante el que añade carácter al significado y, a la postre, es la cualidad que lo dignifica como arte: la cualidad formal que eleva la emoción del significado.
La intención de comunicar puede consistir fundamentalmente en una llamada de atención y por tanto, en este caso, lo importante en el uso del lenguaje es crear el énfasis.
Lenguaje para provocar emoción
El lenguaje es un instrumento con reglas fijas, para las necesidades comunicativas que requieren precisión en los conocimientos que se desean transmitir, y también es instrumento para la libertad creativa, cuando la intención comunicativa es compartir una emoción.
Cuando la idea que se desea transmitir es la emoción que despierta un sentimiento, según la capacidad del lenguaje utilizado o la forma de usarlo, puede resultar en describir dicha emoción o en provocar en el receptor la emoción que siente el emisor.
La intención de provocar emoción hace necesario un uso personal del lenguaje y particular para la idea que se desea compartir.
La imaginación, la creatividad, es la herramienta necesaria para utilizar los conocimientos del lenguaje de forma efectiva atendiendo a las necesidades de la propia emoción que se desea transmitir y con adecuación al contexto.
La creatividad, como facultad de crear o capacidad de creación, en términos espirituales, es la predisposición a recibir la inspiración capaz de desarrollar una idea que previamente se formula como un deseo que nace del amor por mejorar nuestro mundo.
La intención de compartir una emoción requiere de intuición para encontrar el recurso adecuado al contexto en que se ha de expresar.
La inspiración es la idea que llega, en el momento de expresar una emoción, como un recurso nuevo y por tanto eficaz como significante emocional. El término significante emocional se refiere al recurso del lenguaje utilizado con la intención de transmitir una emoción.
La libertad del arte hoy para configurar el mensaje ha dado lugar a que éste se pueda reducir a la presentación de un objeto como expresión de un concepto que representa la idea que el artista desea transmitir. A este objeto lo denomino significante emocional.
El lenguaje para el arte
El  arte es la acción de mover los sentimientos mediante el recurso de un lenguaje vivo que se renueva para que la obra contenga el valor de la emoción que sorprende al alma de quien la contempla. Y el termómetro que indica si un lenguaje está vivo es su capacidad de mover las emociones.
La estética es una rama de la filosofía cuyo dominio abarca: el estudio de la esencia y la percepción de la belleza, y cualquier actividad que entre sus fines esté la búsqueda de experiencias relativas a la belleza.
La belleza es una cualidad causante de la experiencia de fascinar. La obra artística fascina, atrae irresistiblemente; y ésta es la cualidad que le da sentido y que la eleva sobre cualquier otra forma de comunicación.
En la obra artística, son los recursos estéticos lo que caracteriza a un determinado autor o a un movimiento artístico; los recursos estéticos caracterizan el estilo. Entendemos por recursos estéticos  los que tienen por finalidad experiencias relativas a la belleza, a la armonía y a la apariencia en general.
El término “antiestético” tiene un sentido de feo, mal compuesto, de mal gusto o contrario a lo bello; pero el sentido de contrario a lo estético equivale al sentido de contrario a lo filosófico, que supone un sentido de irracional, contrario a la lógica o sin juicio.
Nada, aisladamente, es bonito ni feo.
Todo encuentra la belleza en la armonía en que se sumerge, enriqueciéndola.
El artista es un soñador que hace realidad sus sueños.
El artista sabe abandonarse a su intuición, pone voluntad en su imaginación para poner en armonía un garabato, un trasto o un perro verde y tiene la certeza de que la inspiración le sorprenderá, para saber infundirle espíritu al objeto.
Como Adolfo Domínguez, yo también digo que “la arruga es bella”.
- Ernesto Oñate


El mensaje: la construcción, el medio y la recepción
Los sentimientos que el artista proyecta en su obra, al igual que la luz en un espejo, pueden reflejarse en ésta e iluminar las emociones del espectador; o también la obra puede ser, como una lupa que concentra los rayos de luz, el vehículo canalizador de energía qué da a luz las emociones más sublimes que las personas somos capaces de experimentar.
¿Cómo es el concepto de mensaje?
Conceptos sobre el mensaje
El mensaje, es la configuración formal del hecho comunicativo; es decir, es la expresión de la idea que se desea comunicar. El término mensaje se refiere a la configuración formal como se presenta la información y dicha configuración se obtiene como resultado de la elaboración de un lenguaje.
Elegimos el lenguaje y lo utilizamos formalmente, de manera voluntaria y personal, para expresar de forma eficaz la idea que deseamos transmitir. El término lenguaje se refiere al concepto que engloba todos los aspectos,  componentes, recursos, medios, modos y maneras que atañen a la configuración del  mensaje.
El mensaje personal
La información que deseamos transmitir la convertimos en mensaje mediante el uso de un lenguaje que, como resultado de un uso personal, refleja la personalidad del emisor.
El mensaje puede reflejar espontaneidad o realización esmerada; puede ser reflejo del carácter personal o resultado de una imagen corporativa preestablecida; puede ser vehículo de ideas personales o de contenidos institucionales; etc.
Es primordial para el artista encontrar un nuevo lenguaje, propio y actual, para volver a comunicar conceptos eternos; un lenguaje que contenga el potencial expresivo para que suceda la emoción.
1907, Picasso, “Las señoritas de Avignon”: es la obra que inicia un nuevo lenguaje, el cubismo, que rompió radicalmente con el lenguaje renacentista y en su evolución llegó a una abstracción en la que los objetos se representan por la idea que de ellos se tiene. El cubismo supone la primera vanguardia del s. XX y la principal característica que lo define es la representación de los objetos mediante una perspectiva múltiple que contiene en un mismo plano todas las partes y conceptos que lo definen, en una abstracción de la esencia formal de estos.
Informaciones en el mensaje
La configuración del mensaje transmite una información emotiva previa al contenido informativo del mensaje, que trata de ser símbolo de la información emotiva del contenido. Información emotiva previa es la información que extraemos de la percepción formal del mensaje. Contenido informativo es la idea que se desea transmitir, con anterioridad a la configuración del mensaje. Información emotiva del contenido es el sentimiento que el artista trata de comunicar y de hacer partífice al espectador.
La obra de arte es portadora de la idea o contenido informativo que se desea transmitir, expresa una información sentimental (experiencia del artista) y además conforma una información estética dirigida  a conectar de forma sublime con las emociones del espectador.
Estos tres aspectos de la obra artística podemos diferenciarlos al comparar las pinturas sobre bailarinas de balé de Monet o de Degás, con las pinturas y los carteles de Toulouse-Lautrec sobre el Moulain Rouge y el espíritu de Montmartre, en los que también representa a bailarinas.
La configuración de la obra de arte determina la posibilidad de expresar una idea, centrada en una conversación, de forma sublime para sensibilizar al espectador y emocionarlo, es decir, la posibilidad de atracción y emoción del espectador y por tanto de ser arte.
El mensaje en la conversación.
El mensaje lo conformamos para ser el recurso idóneo a la información que se desea comunicar y ha de contener una información emotiva previa que refleje carácter de idea diferenciada e innovadora en la conversación.
En la obra de arte confluyen principalmente dos ideas: la idea que contiene la experiencia que el artista desea compartir, centrada en una conversación, y la idea que utiliza el artista en la configuración del mensaje. Esta segunda idea se refiere al plan y disposición que se ordena en la imaginación para la conformación de una obra.
El mensaje desde el discurso
El lenguaje evoluciona para ser el recurso idóneo a la información que se desea comunicar, con el fin de conformar el mensaje más efectivo posible para los fines del discurso.
El mensaje es reflejo del discurso al que pertenece la idea que se desea transmitir. Necesitamos que nuestro lenguaje esté en continua evolución para que nuestros mensajes reflejen un discurso vivo.
1805-1807, Jacques-Louis David, “La Coronación de Napoleón”: A lo largo de la historia el arte se ha utilizado para ensalzar el poder.
Desde el s. XX, los lenguajes de los distintos movimientos que han ido surgiendo han sido sobre todo radicales, en coherencia con sus discursos vanguardistas, y en buena parte corrosivos con la sociedad, con los poderes y con el propio arte.
Desde el s. XX, la obra artística es herramienta, cómplice o impulsora de transformaciones sociales. La obra artística  es un poderoso medio de comunicación, transformador de las conciencias, que se proyecta hacia cambios sociales como la ecología, el feminismo, etc. Estos discursos necesitan, en persecución de sus fines, lenguajes que se renuevan continuamente para ser eficaces.
El discurso del lenguaje en la obra de arte
La configuración obtenida con el lenguaje, la expresión, en la obra de arte determina las posibilidades de atracción y de emoción del espectador, y por tanto de comunicar una idea, centrada en un discurso, de forma sublime que sensibilice al espectador.
Pero también el lenguaje del artista ha de desarrollar un discurso propio que despierte y mantenga interés en su evolución; creando una conversación estética que despierte interés, como parte de la emoción emotiva previa.
Este discurso propio del lenguaje del artista puede ser el fin único de la conversación artística, es decir de su producción.
El mensaje adecuado al contexto que se dirige
La adecuación del mensaje al contexto al que va dirigido condiciona la información emotiva previa.  Conformamos el mensaje con coherencia al contexto y al resultado que se desea.
En la obra artística, el uso del lenguaje está condicionado para que la información emotiva previa y la configuración del mensaje encajen armónicamente en la realidad del contexto al que se dirige:
1944, Piet Mondrian, “Victory Boogie-Woogie”: la obra de Mondrian en Nueva York, influenciada por el propio estilo de vida de la ciudad y por el jazz, evoluciona de la rigidez a una mayor libertad y un ritmo más vivo.
El mensaje condicionado por los recursos
La configuración del mensaje es un acto voluntario que se desarrolla mediante la elaboración de los recursos de un lenguaje. Los recursos del lenguaje condicionan el mensaje, es decir el mensaje se adecúa a las posibilidades de los recursos disponibles.
En las primeras décadas del s. XX, el arte prescinde en gran medida de la escultura debido a la precariedad de recursos de los artistas. La pintura es el medio más económico y, por tanto, el más independiente en ese momento. La supervivencia, en buena parte de los artistas de esta época, dependía de la ayuda de algunos mecenas. El artista podía esperar crear una obra de arte importante en la pintura. La escultura y el escultor quedan al margen del propio desarrollo de la pintura y, por tanto, del arte.
En un contexto en el que el propio arte se eleva a discurso de sí mismo, aparecen planteamientos formales en los que la escultura queda sin sentido. En los planteamientos del movimiento cubista, la experimentación de algunas propuestas escultóricas evidencia la contradicción entre el medio y las tesis discursivas; en cierto modo porque las aspiraciones del cubismo son una propiedad esencial de la escultura: la posibilidad de observarla, con interés, desde distintos puntos de vista.
La elección deliberada de unos recursos condiciona el lenguaje o crea lenguajes nuevos.
En el arte la elección de los recursos condiciona el lenguaje y posibilita que éste adquiera una calidad diferenciada y personal.
Desde inicios del s. XX el arte ha ido incorporando, como recursos, nuevos materiales y nuevas formas de utilizarlos.
La continua incorporación de nuevas tecnologías como lenguajes artísticos da lugar a nuevas concepciones del arte y formatos del mensaje artístico que desbordan los prejuicios sobre lo que se entiende por arte.
La configuración del mensaje y su carácter como significante emocional está decisivamente condicionada por los recursos del lenguaje.
La obra artística presenta, sin duda, un lenguaje efectivo y coherente a su fin: transmitir sentimientos y contagiar al espectador de la emoción que vive el artista.
2015, Wilfredo Prieto, “Vaso medio lleno”. El arte se ha desnudado de la búsqueda de belleza o armonía. Sin entrar a valorar su valor estético, sino únicamente la durabilidad de su estética como lenguaje de la obra: la reducción formal del mensaje a la presentación de elementos que han de interpretarse como conceptos que representan información emocional lo convierten en un arte, quizá, con un valor estético caducable, como lenguaje emocional, en la medida en que lo es cualquier producto de la sociedad de consumo.
Adecuación del mensaje al medio de transmisión
La configuración del mensaje  es consecuencia de la adecuación al medio de transmisión. El término transmisión se refiere al hecho de entregar el mensaje.
El medio de transmisión, el contexto de su exposición, condiciona la configuración del mensaje y por tanto la información emotiva previa o su carácter como significante emocional. La transmisión, en el caso de un cuadro, se refiere a la exposición del cuadro, ya sea en una galería de arte u otra ubicación final.
La concepción de la obra se adecúa a su ubicación final. Esto es obvio en la arquitectura. En el caso de obras ligadas a la arquitectura, al urbanismo o cualquier otro contexto, ciertos recursos del lenguaje se supeditan a su ubicación final y a la función que van a desarrollar.
El mensaje de los objetos
Utilizamos los objetos como soporte de mensajes: el merchandising publicitario, las marcas como iconos de prestigio, los objetos de diseño, las antigüedades  y el propio arte:
El pañuelo palestino, que en 2007 Nicolas Ghesquière lo coge como objeto para la alta costura y la moda. La moda tiene el poder de resignificar las prendas de vestir y los objetos que usamos como parte de nuestra imagen; crea un nuevo mensaje, en el que el significado del conjunto de prendas al que se incorpora tiene un valor mayor que la suma de cada una de éstas por separado, prevaleciendo el valor de la coherencia hallada por encima del valor del discurso original de cada prenda. Nada, aisladamente, es bonito ni feo; todo encuentra la belleza en la armonía en que se sumerge, enriqueciéndola.
Mensaje para despertar atención
Para que el mensaje pueda establecer la comunicación necesita una información emotiva previa eficaz en el contexto al que se dirige el mensaje; un énfasis suficiente para captar la atención. En el mensaje, el énfasis se crea mediante una alteración de fuerza en el lenguaje que cree una distorsión, durante la conversación, que atraiga la atención.
Para que el producto artístico despierte interés ha de contener en su conformación la energía capaz de sorprender en el contexto al que se dirige. El producto artístico alcanza su fin cuando contiene el énfasis sublime capaz de fascinar:
1991, Damien Hirst, “La imposibilidad física de la muerte en algo vivo”: Hirst es el miembro más destacado de la Younng British Artists, YBAs, que, en 1992, la galería Saatchi lanzó a la fama mediante su táctica de choque. Provocar y escandalizar es la estrategia principal en la obra de Hirst.
Mensaje para transmitir sentimientos y provocar emociónes
Cuando la información que deseamos transmitir parte de una idea cuya carga sentimental es fundamental, y también la intención de provocar emoción en el receptor, el mensaje se construye utilizando un lenguaje de estilo sublime.
La obra artística es una información configurada formalmente mediante lenguajes elaborados con intuición desde la libertad creativa de la imaginación y atención a la inspiración que llega en el momento de la creación formal.
Con la intención de provocar emoción, el mensaje se construye con intuición desde la libertad creativa de la imaginación y atención a la inspiración que llega en el momento de la creación formal, con la intención de que el propio mensaje, es decir su configuración, adquiera valor como significante emocional.
El mensaje artístico
La obra de arte, como mensaje: tiene su origen en la IDEA o información que se desea comunicar, contiene la intención de transmitir un CONCEPTO sentimental que conmueva o emocione al espectador y se configura mediante una ESTÉTICA de complacencia o desagrado:
Para Casiodoro (c. 487-583) el arte tiene tres objetivos: enseñar, conmover y complacer.
También, en el mensaje artístico cuentan la manera como se crea la comunicación y el modo como se recibe dicha comunicación.
El SOPORTE, como recurso del lenguaje, puede contener una información propia:
Wolf Vostell construye algunas de sus obras con objetos encontrados que, sin duda, cuentan historias propias.
La utilización de materiales naturales, como la madera, pueden añadir a la obra una historia o una estética propias de la naturaleza.
Una RE-CONTEXTUALIZACIÓN DEL SOPORTE, puede utilizar la idea original del soporte para reinterpretar cualquier otro concepto.
El vanguardismo utiliza este recurso en su ímpetu por la libertad de expresión e intención de empujar los límites de lo que se acepta en la norma o statu quo de la sociedad y del arte:
1913, Marcel Duchamp, “Rueda de bicicleta”, supone una visión revolucionaria en el mundo del arte, al demostrar que el artista puede convertir cualquier objeto cotidiano en obra de arte al cogerlo de su contexto original e introducirlo en otro contexto de carácter artístico.
La FUNCIONALIDAD condiciona el mensaje, es decir, la implementación de unas condiciones funcionales condicionan el mensaje:
La obra de Auguste Rodin “La puerta del infierno” se adapta a las dimensiones necesarias a su destino y a su funcionalidad.
El DISEÑO, como estudio de la forma y la composición, puede desarrollar un diálogo propio:
Mi obra es, en este caso, el ejemplo: la composición, las formas de sus elementos y los materiales que utilizo, son soporte y expresión de un diálogo simbólico. Mi obra mantiene un diálogo en su conjunto, a la vez que individualmente cada una de ellas expresa una idea propia en el simbolismo. Este diálogo se va desarrollando obra a obra, en una evolución exigida por la intencionalidad expresiva de las ideas que las hacen nacer.
- Ernesto Oñate

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