Trilogía LA NUEVA REALIDAD - Ernesto Oñate

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Trilogía
LA NUEVA REALIDAD
Nuevos valores para un una nueva realidad, en la que el bien común, la persona, la vida en sociedad y el planeta se cuiden con amor.
1830: Liberté, égalité et fraternité
2020: #conciencia, #humanidad y #diversidad.
 
La inspiración para esta trilogía me llega a la vez de las obras de tres artistas muy diferentes:
“El Peine del viento” de Edueardo Chillida, en la costa de Ondarreta, “Seis Círculos de Piedra” de Richard Long, en Londres, y “La Materia del Tiempo” de Richard Serra, ubicada en el Guggenheim de Bilbao. Ante ellas se establece un triángulo de comunicación entre el observador, el mensaje del artista a través de su obra y el espacio, la naturaleza, transformado en diálogo por la irrupción del artista con su obra. Tres obras que permiten al observador vivirlas desde dentro, pasearlas y conversar con ellas desde la perspectiva de ser naturaleza envuelta por las obras, en  comunión con los espacios que crean inseparablemente de los espacios en que están ubicadas, como olas inseparables del océano.
#Conciencia, #Humanidad y #Diversidad están hechas de naturaleza, de diversidad y de armonía a la espera del espectador dispuesto a entrar y hablar, con el espacio que crean, de naturaleza, de diversidad y de armonía.

#CONCIENCIA
#Conciencia de obrar por el bien común.
Este desarrollo de la CONCIENCIA necesita una educación para el liderazgo, entendido éste como un desarrollo de la persona para obrar con libertad, con bondad, con empatía y con crítica para construir buscando la perfección.
Mayo 2020
En busca de la experiencia de adentrarse en una realidad nueva y dejarse llevar por el deseo de explorarla. De la experiencia de que la intuición sea la guía cuando la razón no tiene ni experiencia ni memoria. De la experiencia de la fascinación por descubrir caminos y espacios a cada paso andado. De experimentar la belleza en los contrastes de las diferencias. De experimentar que por encima de las barreras físicas cercanas se puede ver un cielo abierto e infinito.
En principio, se plantea una experiencia que será distinta en función de la puerta por la que se entre. Esta “suerte” previa presenta la longitud de los caminos a recorrer y los contrastes a sentir en diferente orden.
Al entrar, uno se encuentra en un espacio diferente a la experiencia conocida con las direcciones N - S y E - O, aquí las direcciones son curvas y solo pueden ser observadas desde perspectivas limitadas. Se atisba un camino al frente, obstaculizado. He de decidir en qué dirección supero el obstáculo con intención de dejarlo atrás. Pero antes de esto, se presenta una encrucijada con otro nuevo camino también interesante o la opción de abandonar por una nueva puerta de salida.
Al comenzar a recorrer el camino, de nuevo, otra toma de decisión: “¿por la izquierda o por la derecha?”, aunque da igual, pues el destino, inmediato a la vista, es el mismo. El trayecto, un pasillo que comprime, pide atención a dónde sitúo los pies en cada paso, a las nuevas perspectivas visuales que aparecen al otro lado de los obstáculos del centro y al espacio que se va abriendo tangente a la barrera, curva de hormigón, que me impide ver el final y que, sobre todo, me llama al descubrimiento de qué es lo próximo.
 
Al final de este camino, llego a un espacio que me obliga a girarlo para volver a recorrer el camino, paralelo y simétrico, en dirección contraria. Pero antes, necesito comprender y aprender cómo es este espacio: a la vez simple y con complejidades y contrastes extraños.
Al llegar otra vez ante la posibilidad de salir y abandonar, aparece enfrente otra nueva dirección con contrastes diferentes y ese obstáculo que de nuevo tendré que rodear. Y de nuevo, la posibilidad de un tercer camino; esta vez, el camino que recuerdo haber visto al frente, cuando entré a esta experiencia.
En este momento la pregunta que me hago es: ¿quiero experimentar todas las posibilidades de contrastes que me ofrece este espacio, atractivo e incómodo?
Cuando tú lo recorras, quizá descubras que la intuición te lleva, sin estrés, por la misma dirección y caminos que te llevaría la razón de la memoria y el conocimiento.

Mármoles Blanco Macael, Negro Marquina y Rojo Alicante, muro de hormigón y césped.
Diámetro 68,00 m, altura de muro 3,00 m


#HUMANIDAD
#Humanidad de hacer política para las personas.
#Humanidad de poner a las personas, a la persona, por encima de cualquier circunstancia económica.
Llegues por donde llegues, entres por donde entres experimentarás la misma realidad.
La diferencia, eres diferente… en todo hay alguna diferencia aunque sea escondida o de la cual no eres capaz de percatarte.
El deseo de encontrar tu sitio… el derecho a unas relaciones  que te permitan estar y una voluntad de considerar los deseos y los derechos de los demás a estar.
El deseo de que la armonía rija las relaciones… con la libertad individual de que cada uno lidere su conducta con amor. Amor que implica respeto, consideración, equilibrio… y, por supuesto, el alcance de tu propia libertad.
La igualdad, tu humanidad… que te hará comprender tu voluntad para hacer el bien.

Mármoles Blanco Macael, Negro Marquina y Rojo Alicante, muro de hormigón y césped.
Diámetro 36,00 m, altura de muro 3,00 m


#DIVERSIDAD
Valorar en la naturaleza y en la sociedad
que lo diferente enriquece
y que ésta es la mayor RIQUEZA.
Un paseo por la monotonía, tranquilo, donde lo que la altera te sorprende, te emociona, te hace sentir bien.
Un paseo por la monotonía, en soledad, para descubrir que lo diferente te atrae con un deseo de comprensión.
Un paseo por la monotonía, que se vuelve expectante de encontrar algo diferente para, al final, comprender que la diversidad es la riqueza que verdaderamente deseas.

Mármoles Blanco Macael, Negro Marquina y Rojo Alicante, muro de hormigón y césped.
Diámetro 36,00 m, altura de muro 3,00 m

Conversaciones
sobre arte, comunicación y #conciencia

La obra de arte es energía
Bajo cualquier apariencia, y desde cualquier origen, la obra de arte es energía. Es una energía constituida, en su esencia, de pensamiento; por tanto, su principal característica es su capacidad de transformación. En cada época, en cada momento, en cada lugar y en cada circunstancia, ha existido, y existe, un arte distinto que es fruto de la energía-pensamiento de su contexto.
La energía del sol, que contiene el espectro completo de luz visible, al iluminar la naturaleza, refleja toda la gama de colores y tonalidades. Es así cuando la luz cobra su sentido de visibilidad, cuando se refleja en la materia.
Lo que nos puede emocionar no es la luz, es el suceso, es lo que sucede a través de la luz.
El artista proyecta su energía a través de su obra, y esta energía cobra sentido, es arte, cuando el sentimiento se refleja en el espectador. Sólo si se da esta posibilidad, tiene sentido hablar de arte.
El artista proyecta un sentimiento en un objeto, le atribuye un contenido espiritual. Pero, el mensaje, la energía, ha de llegar al receptor, ha de suceder la emoción. Entonces, y sólo entonces, es arte. O mejor, el arte ha sucedido. Como el eclipse o la puesta de sol: el arte sucede.
El arte es el acontecimiento que tiene lugar cuando la energía que contiene la obra artística conecta espiritualmente con el espectador, lo emociona y eleva su alma a un nivel en el que lo importante es la verdad, la bondad y la belleza.
-   Ernesto Oñate


Arte para una GLOBALIZACIÓN ARMÓNICA
Me da igual quien lo dijera primero, yo también digo que es el amor lo que mueve el mundo.
La imaginación es el origen de todo, incluido todo lo que está al alcance de nuestros cinco sentidos y lo que no.
El universo es tan amplio como es nuestro conocimiento y hasta donde pueda llegar nuestra imaginación.
La vida es una continuidad de experiencias de relaciones con los seres y objetos que nos rodean; y nuestros cinco sentidos perciben continuamente información de todo lo que está a su alcance.
Vivimos en sociedad y estamos especialmente atentos a la información que ofrece y que recibimos, según nuestros intereses, como mensajes elaborados por nuestros semejantes y como observación de sus comportamientos.
La vida en sociedad es consecuencia de nuestra necesidad de relacionarnos y comunicarnos; por tanto, se sustenta en la comunicación. Necesitamos comunicarnos individualmente, como grupo y como sociedad y para ello utilizamos múltiples procedimientos: una conversación, un gesto, una mirada, documentos, señalización informativa, noticiarios, publicidad, arte,...
El desarrollo hacia un mundo global, gracias a los sorprendentes avances que se están produciendo en las nuevas tecnologías de la comunicación, nos ha despertado el deseo de encontrar personas o grupos afines a nuestra propia individualidad, para satisfacer dos necesidades comunicativas: la búsqueda de información relativa a nuestros intereses personales y la aportación de nuestros conocimientos, experiencias y opiniones a los de nuestros semejantes. Ambas son actos de amor.
Traspasando el velo llamado Era de la Comunicación, encontramos  la verdadera realidad: un mundo global, un planeta esperando ser armonizado con imaginación y un camino hacia una GLOBALIZACIÓN ARMÓNICA.
El arte, como comunicación artística, tiene dos caras que le dan naturaleza y definición: es expresión de sentimientos y es emoción reflejo de unos sentimientos. Es decir, es la expresión comunicativa de los sentimientos del artista ante una realidad y es la emoción que se despierta en el observador, reflejo de los sentimientos del artista a través de su obra.
Wassily Kandinsky dice en el primer párrafo de “De lo espiritual en el arte”: “Cualquier creación artística es hija de su tiempo y, la mayoría de las veces, madre de nuestros propios sentimientos”.
El artista emplea lenguajes universales para expresar sus experiencias, de forma sublime, con la intención de provocar en el espectador (receptor) la emoción reflejo de los sentimientos que vive.
Los sentimientos que el artista proyecta en su obra, al igual que la luz en un espejo, pueden reflejarse en ésta e iluminar las emociones del espectador; o también la obra puede ser, como una lupa que concentra los rayos de luz, el vehículo canalizador de energía que da a luz las emociones más sublimes que las personas somos capaces de experimentar.
Yo creo que, ante la obra artística, es condición necesaria y suficiente que sientas alguna emoción, para que sea arte para ti.
-          “¡Solamente si me emocionas, eres arte!”
-   Ernesto Oñate



El arte: lenguaje para edificar
La Naturaleza utiliza su energía para crear vida y belleza, en un continuo renacer.
El arte, inspiración, por ser comunicación divina, está infundido por el amor.
El arte también es energía y, por tanto, acción.
El arte es lenguaje y el artista tiene la capacidad de usar este lenguaje inspirado para crear con libertad.
El artista, inspirado, utiliza el lenguaje del arte, más allá de comunicar, para crear un diálogo con el espectador, receptor.
El artista utiliza los lenguajes más poderosos para comunicar sentimientos, con la intención de contagiar emociones.
El artista utiliza la inspiración hacia su propia intención: edificar o destruir.
Al igual que la naturaleza, el arte debe usarse para edificar, no debe ser vehículo de intenciones para ir contra nada.
El artista, no es un predicador ni un político, es creador de lenguajes, fundamentalmente de su lenguaje personal, que desarrolla con entusiasmo incansable, siendo canalizador de inspiración que trasciende su propia razón, su propio conocimiento y su propia memoria. Y la inspiración le dicta la idea y la evolución del lenguaje para crear la obra fascinadora y emocionante que dará lugar a que la idea llegue al alma del espectador, receptor. Es una continuidad de actos de amor.
-   Ernesto Oñate



¿Arquetipo o paradigma?
Paradigma, en un uso cotidiano, se refiere a las ideas, pensamientos o creencias, que se asumen como verdaderas, en el sentido de modelo ejemplar.
Arquetipo es el modelo patrón, ejemplar, original y primario, en el sentido de esencial, del que derivan otros modelos.
Arquetipo, referido a la conducta de las personas, es la forma de actuar o de responder mediante automatismos constantes y persistentes.
Las personas nos enfrentamos a la realidad que vivimos, fundamentalmente, desde una experiencia dual: en un lado, el arquetipo creador y cuidador, con un sentido primordial de la unicidad, y en el otro lado, el arquetipo defensor y luchador, bajo un paradigma de miedo, con una visión, distorsionada, de separación.
En la misma definición de esta dualidad está la contraposición entre lo que la persona es y su percepción de la realidad que le lleva a desentenderse de lo que es, para atender una realidad condicionada por el análisis que hace de la información que recibe a través de sus sentidos.
Hemos abandonado al arquetipo creador y cuidador, se nos ha olvidado la esencia de lo que somos ante una percepción de realidad hostil, para hacer frente al miedo asumiendo al arquetipo del luchador.
Vivimos en una realidad en la que fundamentalmente se le hace reconocimiento y se premia al luchador y debemos recuperar al creador y al cuidador, porque esta es nuestra posibilidad de supervivencia.
El líder luchador busca, desde su visión de separación, opositores a los que teme, creyendo que su supervivencia depende de vencer a las adversidades y a los rivales. Siendo él mismo el que se auto proclama como rival dispuesto a cualquier lucha. Su atención está, basada en el miedo, en encontrar posibilidades de temor.
El líder creador y cuidador sabe encontrar las circunstancias que unen y armonizan la convivencia, sabe abrir caminos para la consecución de objetivos para el bien común y sabe que cuidando es cuidado.
-   Ernesto Oñate



¿Esfuerzo o voluntad?
Esfuerzo es el empleo enérgico del vigor, del ánimo para conseguir algo, con empleo de elementos o recursos costosos, venciendo dificultades, en la consecución del objetivo previamente marcado.
El esfuerzo es un atributo del arquetipo luchador.
Voluntad es la facultad de decidir y ordenar la propia conducta, con libre albedrío o libre determinación.
Voluntad es la intención, ánimo o resolución de hacer algo, con gana o deseo, desde una elección hecha por el propio dictamen o gusto, sin atención a otro respeto o reparo.
Voluntad es el acto con el que se admite o rehúye una cosa, queriéndola, o aborreciéndola y repugnándola, con elección sin precepto o impulso externo que a ello obligue.
La voluntad es un atributo del arquetipo creador y cuidador.
El planeta está sufriendo una transformación, provocada por infinidad de acciones derivadas de la globalización de la vida humana. Acciones que son incompatibles con el equilibrio y estabilidad del planeta y por tanto con su  conservación tal y como lo conocemos.
Nos enfrentamos a la necesidad de cambios y transformaciones de nuestros estilos de vida, que hagan posible la vida y la sociedad globalizada, en un planeta como el que conocemos ahora, rico en diferencias, en diversidad.
Nos enfrentamos a la necesidad de reestructurar la globalización basada en una economía de consumo global que se superpone a los usos y costumbres tradicionales de cada pueblo y región, engulle la diversidad y es insensible con la bondad de la integración.
Nos enfrentamos a cambios y transformaciones que constriñen y vulneran los hábitats y ecosistemas particulares y diferenciados de cada rincón del planeta, todos diferentes y necesarios, que suman la verdadera riqueza del planeta.
Nos enfrentamos a cambios y transformaciones en el equilibrio climático del planeta, que atacado en infinidad de transgresiones particulares a cada ecosistema y por usos globales de consumo, se resiente con cambios globales que amenazan con transformaciones climáticas irreversibles.
¡Sí, vamos a reaccionar! Pero ¿cómo? ¿Esfuerzo o voluntad? ¿Luchas o cuidados?
Podemos plantearnos luchar contra los tsunamis y contra las pandemias, con esfuerzos conjuntos y pactados entre los diversos intereses que han provocado la economía globalizada, en soluciones globales. Y sería un error aún mayor que se sumaría a la causa original del problema.
Podemos plantearnos una sostenibilidad basada en un equilibrio inestable que mantenga una lucha indefinida entre la voracidad de la economía de consumo y la resiliencia de cada ecosistema particular. Y sería un error aún mayor, que haría imperceptibles los cambios exterminadores de las diferencias que son el valor genuino de cada ecosistema.
Podemos plantearnos regenerar cada economía, cultura y modo de vida diferenciada, para que perviva integrada en la macroeconomía global, adaptada a los métodos globales de lucha por su cuota de mercado. Y sería un error, al implementarle un sistema que es contrario a su propia idiosincrasia.
Los métodos de producción sin respeto, el consumo de energías no renovables y el consumo enajenado e irresponsable no se solucionan con lucha y esfuerzo.
También podemos poner toda nuestra voluntad en cuidar.
Podemos plantearnos cuidar cada economía, cultura y modo de vida diferenciada, para que perviva con autonomía y equilibrio, de forma sostenible y armonizada con la economía global, permitiendo y cuidando cada idiosincrasia.
Podemos plantearnos cuidar la diversidad de los ecosistemas naturales, de cada uno de ellos en particular, respetando cada una de las condiciones y variables que le son necesarias para que perdure la vida en ellos, sabiendo que son un todo holístico indivisible.
Podemos plantearnos cuidar del planeta, con métodos de producción, distribución y mercados sostenibles, con energías renovables y con usos responsables.
Nos es necesario que, con cada consciencia particular responsable, creemos una consciencia global responsable.
Nos es necesario que, con cada juicio crítico sobre nuestros propios actos, desarrollemos un juicio crítico social sobre la globalización que deseamos.
Nos es necesario comprender que cada gota de agua crea la lluvia y que cada grano de arena conforma la playa. Nos es necesario comprender que ser una molécula de ácido en la lluvia degrada el ecosistema sobre el que llueve y nos es necesario que nos avergüence ser una colilla o un plástico en la playa.
Nos es necesario comprender que luchar con esfuerzo contra los tsunamis y las pandemias nos sitúan en un nivel de sentimientos ajeno al nivel de la voluntad para cuidar  de nuestro planeta, que no es otra cosa que cuidar de cada una de sus diferencias, la verdadera riqueza y la VIDA.
Nos es necesario comprender la diferencia entre luchar con esfuerzo por miedo o poner voluntad en cuidar por amor.
-   Ernesto Oñate



Ser árbol y bosque a la vez
La sabiduría
La sabiduría es un carácter que desarrolla la persona con la aplicación de la inteligencia en la experiencia propia, obteniendo conclusiones que le dan un mayor entendimiento, que a su vez le capacita para comprender y reflexionar en el discernimiento de la verdad, la bondad y la belleza. Es un atributo de perfección consecuencia de la experiencia.
El crecimiento personal es el desarrollo de la conciencia mediante el conocimiento de la propia identidad.

Ser árbol
La infinidad de brotes que nacen cada primavera en un bosque, aún, no son el bosque.
Cada semilla es una esperanza de continuidad y de perpetuación de la vida y cada brote que nace es la presencia del futuro del bosque.
La energía que conforma el bosque es la que da lugar a que cada semilla germine y cada brote se desarrolle siendo bosque. Cada brote se desarrolla al amparo de la luz filtrada por los árboles que alcanzaron su madurez.
La envergadura de los árboles adultos les permite, en sus copas, recibir la luz directa del sol y experimentar el viento con libertad. Esas copas sobresalientes son las que dan el cobijo sombreado al bosque y la placidez del viento cuando sopla fuerte. Esas hojas de las copas nacen con la capacidad de absorber la energía abrasadora del sol y la violencia del viento.
Está en la naturaleza de la semilla el germinar en condiciones adecuadas y en la naturaleza del brote el crecer hasta llegar a recibir la luz del sol para, entonces, ser bosque propiciador y protector del bosque futuro. Esta es la verdadera identidad del árbol.

Reír, cuando un chiste trata de ridiculizar
Reír es mostrar el alma y compartir gozo, alegría y felicidad.
Celebrar con risa, debería de ser un acto voluntario y consciente más que un acto reflejo a algo que nos sorprende.
La idea que encierra un chiste no debe ser aceptada por buena por el hecho de ir envuelta en ese estilo.
Cuando un chiste pasa por delante de nosotros debemos ser conscientes de si ese chiste ha surgido de una intención de ridiculizar algo y, en consecuencia, ser conscientes de nuestra voluntad para sumarnos a esa ridiculización. Transmitir ese chiste supone hacernos cómplices del autor en la ridiculización que pretende.

El arte para crear conciencia (de árbol y bosque a la vez)
En mi opinión, utilizar el arte para ridiculizar se aparta de los fines más elevados para los que los lenguajes del arte son útiles.
Los lenguajes del arte, o el arte como lenguaje, son los instrumentos para comunicar desde el alma, en busca de conectar con conciencias afines, sentimientos de verdad, bondad y belleza.
El artista, desde su conciencia, explica los hallazgos de su desarrollo personal, sus experiencias sensoriales y sus anhelos de perfección del mundo que le rodea.
Es intrínseco a la naturaleza del artista la evolución, el desarrollo y el crecimiento; la creación, la comunicación y la aspiración.
La aspiración del artista debería ser llegar a ser árbol y bosque a la vez. El artista debería poner voluntad en apartarse del arquetipo luchador para asumir los arquetipos de creador y cuidador.
En la asunción del arquetipo cuidador aspirará a emplear su sabiduría en crear conciencia de verdad, bondad y belleza, los verdaderos atributos de la naturaleza y, por tanto, de la vida entendida como crecimiento personal y creación.
-   Ernesto Oñate


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