Trilogía EL DESEO CREADOR - Ernesto Oñate

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Trilogía EL DESEO CREADOR
Inspirada en “La creación de Adán”, de Miguel Ángel, fresco del techo de la Capilla Sixtina (1511).
“El Deseo Creador es el origen de TODO”.


LA IMAGINACIÓN
“La Imaginación produce la semilla de la creación, y en conexión con el Deseo Creador da lugar a todo lo que ES.”
Octubre 2018
Materiales:
·         Madera maciza de Palo Ferro, Wengué y Palo Rojo.
·         Tablero de vidrio templado.
Medidas:
·         240 x 100 x 73 cm.
Medidas de la mesa:
·         242 x 102 x 75 cm.

LA INSPIRACIÓN
“La Inspiración es el movimiento del Deseo Creador. Llega e ilumina.”
Octubre 2018
Materiales:
·         Madera maciza de Palo Ferro, Wengué y Palo Rojo.
·         Tablero de vidrio templado.
Medidas:
·         240 x 100 x 73 cm.
Medidas de la mesa:
·         242 x 102 x 75 cm.

LA INTUICIÓN
“La Intuición es conocimiento Creador en estado puro, sin memoria ni razonamiento.”
Octubre 2018
Materiales:
·         Madera maciza de Palo Ferro, Wengué y Palo Rojo.
·         Tablero de vidrio templado.
Medidas:
·         240 x 100 x 73 cm.
Medidas de la mesa:
·         242 x 102 x 75 cm.

Conversaciones

El arte nace en la imaginación, el artista lo busca confiado en su intuición y la creación tiene lugar con la inspiración. A esto solo cabe añadir que su experiencia le conduce a la perfección.
Volviendo de nuevo a mi visión: arte, como expresión artística, es el hecho comunicativo (mensaje) que da lugar a que suceda la emoción: el artista es el comunicador capaz de crear un mensaje, formalmente, que fascine y emocione. Y considerando de nuevo el enfoque a la pregunta ¿Qué es el arte?, creo que la pregunta ¿Cómo es el concepto de obra artística? también puede acercarnos a respuestas más convergentes.

¿Cómo es el concepto de obra artística?
Obra artística, narrativa o musical
La obra artística está conformada por un universo propio de significantes y acordes, posiblemente irrepetible, que ha de conectar con el receptor en un proceso complejo, mental y emocional, que la haga creíble, verosímil y afín a las convicciones y códigos establecidos en la realidad del espectador.
Por significantes deben entenderse los elementos y los recursos a los que el artista les otorga un significado, ya sean de forma figurativa o abstracta. Por acordes deben entenderse las intenciones de crear armonía, consonancia y coherencia entre las partes, los elementos y los recursos que conforman la obra.
Obra artística narrativa se refiere a la obra que resulta de la intención de que la idea que se desea transmitir, anterior a la concepción del mensaje, prevalezca sobre la configuración de la propia obra. En la obra artística narrativa los significantes prevalecen sobre los acordes.
Obra artística musical se refiere a la obra que resulta de la intención de que la idea que se desea transmitir, anterior a la concepción del mensaje, quede supeditada a la configuración de la propia obra. En la obra artística musical los acordes prevalecen sobre los significantes.

Estructura comunicativa de la obra artística
La obra artística está constituida por una estructura comunicativa compuesta por niveles de información. El arte ha ido evolucionando a lo largo del tiempo cambiando los niveles de información utilizados. El artista decide qué estructura comunicativa utiliza en su obra artística y qué niveles de información implementa.
El artista decide si la estructura de la obra contiene una narrativa o si la obra desarrolla únicamente un juego emocional  abstracto, con intención de crear emoción sin que la mente tenga que imaginar ningún tipo de acontecimiento o descifrar una idea.  
El artista decide la forma más o menos explícita o simbólica que utiliza en la narrativa de su obra y es el creador de su propia simbología.
El artista decide si la obra artística supera la necesidad del soporte material para alcanzar su valor en el concepto que define; creando una experiencia puramente intelectual, sin intervención de los sentidos.

Niveles narrativos:
La narrativa, la idea o los acontecimientos que el artista describe a través de la obra.
El discurso del contexto, al que pertenece la obra, en el que tiene lugar la creación o al que va dirigido la obra.
El discurso del artista, que va desarrollando con continuación a lo largo de su producción artística.

Niveles estéticos:
La retórica estética, que comprende el estilo, el lenguaje y los recursos utilizados.
El juego emocional abstracto, que es resultado de la elaboración del diseño. Es el nivel estético en el que la creatividad del artista, con el diseño como herramienta, desarrolla una composición, propia y nueva para la obra, mediante las reglas del lenguaje que utiliza, reinventándolas para conseguir el resultado novedoso, emocionante y espectacular. El artista puede implementar en la obra este juego emocional abstracto o ser éste el fin único y último de la obra.
La composición, creada como juego emocional abstracto, puede desarrollar una narrativa que dialogue sobre sí misma, estableciendo una conversación con el observador y conectando con sus emociones. Es el nivel que convierte el mensaje en arte, cuando la intención de despertar en el espectador los sentimientos que el artista desea transmitir se hace realidad y sucede el espectáculo. Es el nivel instrumental de la música en la obra de arte.
Paul Gauguin, en 1895, en una entrevista en L’Écho de París, declara: "Cada característica de mis pinturas es cuidadosamente considerada y calculada de antemano. Al igual que en la composición musical, por ejemplo. Mi objetivo, el cual tomo de la vida diaria o de la naturaleza, es meramente un pretexto, el cual me ayuda definiendo un arreglo de líneas y colores para crear sinfonías y armonías. No tienen ninguna contraparte en realidad, en el sentido vulgar de tal palabra; no dan una expresión directa de ninguna idea, sino que su único propósito es estimular la imaginación, como la música lo logra sin la ayuda de ideas o imágenes, simplemente con esa misteriosa afinidad que existe entre ciertos arreglos de colores y líneas en nuestras mentes".
Vasily Kandinsky expresa en su definición que el arte es el vehículo para expresar, de forma sublime la idea sublime, un sentimiento emocionante: "El arte es comunicar y armonizar con el alma humana mediante el uso correcto de colores y/o formas".

Niveles funcionales:
A lo largo del tiempo, desde los orígenes del arte hasta hoy, las manifestaciones a las que les otorgamos carácter o valor artístico han cumplido y cumplen diversas funciones de manera simultánea: según la voluntad del artista y el contexto en que se crea la obra, por un lado, y el entorno en que se presenta la obra y según la interpretación que de la obra se hace, por otro.
La obra de arte cumple unas funciones inmutables, que se mantienen constantes, y otras funciones transmutables, que han estado presentes de forma fundamental, después han desaparecido, han sido sustituidas por otras y seguirán apareciendo otras, que harán perdurar la noción de arte como el medio incontenible para que las personas expresemos, con mayor intensidad y capacidad comunicativa, nuestras vivencias sublimes, los sentimientos y las emociones.

Niveles funcionales transmutables:
Son las funciones de la obra artística que, aun habiendo sido una función fundamental para el arte en un determinado momento, pierden su relevancia por la adecuación a nuevas necesidades o intenciones para las cuales el arte se convierte en la herramienta o el medio utilizado y las funciones que satisfacen estas nuevas necesidades.
Función mágico-religiosa: A las pinturas rupestres del Paleolítico se les atribuye una función mágica. Estas son una de las primeras manifestaciones del ser humano a las que se les atribuye carácter como arte. El arte primitivo de todas las culturas también se considera ligado a rituales o a motivos mágicos como principal función. Todas las religiones han utilizado expresiones artísticas, con formas más o menos de imitación de la naturaleza o más o menos esquemáticas y abstractas.
Función pedagógica: Durante la Edad Media, las órdenes religiosas cumplen la misión de difundir los preceptos de la doctrina; y el arte está al servicio de esta misión como medio principal y más efectivo ante los condicionantes sociales y culturales de esa época.
Función conmemorativa y de promoción: En la antigua Roma el arte se usa frecuentemente dentro de la propaganda política para la exaltación de triunfos y la divinización de sus héroes.
Función ideológica, crítica y transgresora: La obra de arte es el medio para transmitir el pensamiento social, político, religioso, etc. del propio artista o de quien encarga la obra para tales fines. La obra de arte puede tener una voluntad ideológica o crítica de tipo político, religioso o social, o haciéndose eco de las reivindicaciones sociales del lugar y del momento en que vive el artista. Una gran parte de la producción artística actual mantiene una función transgresora como su principal o único fin.
Función monumental: La obra de arte constituye o forma parte de un monumento. La Sagrada Familia de Gaudí y cada uno de sus pórticos son ejemplos de esta función.
Función ornamental: El arte se usa para transformar el espacio, adecuarlo a un uso o infundirle un carácter. El Modernismo en su concepción de “un arte nuevo para el futuro desde el mismo presente”, integra la arquitectura con la escultura, la pintura, las artes aplicadas o decorativas y el diseño, con la intención de crear una armonía total y que hasta los objetos más cotidianos tuvieran un valor estético.
Función práctica: El arte puede tener como finalidad una utilidad práctica, cumplir con unas condiciones de uso y satisfacer unas necesidades. Este es el caso de la arquitectura y de ciertos elementos de configuración de la arquitectura.
Función imitativa: Hasta la llegada de la fotografía y del cine, el arte ha querido ser fiel reflejo de la realidad y ha sido el medio para plasmar las imágenes y formas del mundo, describiendo la vida de las diversas culturas y civilizaciones que se han sucedido a lo largo del tiempo.
Función de registro, análisis y expresión de la realidad: El artista refleja en la obra información de su entorno de forma voluntaria, incluso como tema de la obra. También, el estrecho vínculo entre la producción de arte y su contexto histórico permite que, aunque el registro de su entorno no haya sido una prioridad para el artista, a través de las obras de arte se pueda obtener información de la cultura de la que proviene.
Función modeladora de la sensibilidad: La contemplación de obras de arte enriquece y da forma a la sensibilidad artística del espectador.
Función económica y mercantil: Las obras de arte tienen un valor de cambio y el arte es un producto de consumo más, aunque con particularidades propias y unos conductos de mercado exclusivos y diferenciados, en los que intervienen actores con funciones concretas y muy influyentes en el valor de la obra de arte: marchantes, galerías, críticos, casas de subastas,… y con posibles destinos finales: coleccionista, museos públicos y privados,… que influyen decisivamente en el valor de la obra de cada artista. Las obras de arte son objeto de inversión y su posible revalorización bajo criterios muy subjetivos las convierte en uno de los bienes con mayor capacidad de especulación.
Función de discriminador social: Cuando se compra arte caro se adquiere un prestigio directamente relacionado con la capacidad de pagar grandes sumas por un objeto superfluo o que carece de utilidad aparente.
Función de coleccionismo La cualidad fascinadora es la causa original del coleccionismo. El coleccionista siente una atracción irresistible ante la obra que es de su interés para enriquecer y completar su colección, que para él, en su conjunto compone una macro-obra de arte. Las funciones económica-mercantil y de discriminador social también son causas del auge del coleccionismo.
Estas funciones transmutables no son, ninguna, las que definen o elevan el objeto a la categoría de arte. Causa y consecuencia a la vez de que sean funciones prescindibles para el arte.
 
Niveles funcionales inmutables:
Son funciones de la obra artística que, desde las primeras manifestaciones, se han mantenido en el transcurso del tiempo y en la constante evolución del arte y de lo que se ha ido entendiendo por arte.
Son las funciones, con unas características muy definidas, que diferencian la obra de arte de cualquier otro objeto, si bien estas características son siempre subjetivas por parte del receptor.
Función comunicativa: La obra artística es un medio, utilizado desde los orígenes primitivos del hombre, para satisfacer la necesidad humana de relacionarse con sus semejantes y expresar los sentimientos o las emociones que vive el artista y desea compartirlas.
Función simbólica: La obra de arte trasciende su simple materialidad para revestirse de una simbología, como forma de expresión o medio de comunicación. Es símbolo en un lenguaje con el que se expresa una idea, que trata de transmitir y contagiar la participación en un sentimiento, que debe ser descifrable por el grupo social al que va dirigida.
Función estética: Sea cual sea la cualidad estética inherente o carácter de la estética en una obra de arte, es una función intrínseca de la obra artística que le confiere la cualidad esencial de fascinar. Esta cualidad estética puede ser de carácter fundamentalmente simbólico o representativo de la emoción, y por tanto es la narración de una emoción, o bien puede ser en sí el hecho desencadenante de la emoción, como ocurre en las artes temporales en las que el arte tiene lugar durante la interpretación, y no reside en la partitura, que es simplemente la guía para que el arte se produzca.
Atendiendo a las características de estas tres funciones inmutables y fundamentales de la obra artística, el artista se expresa mediante su obra y la propone como obra de arte, cargada con un contenido emocional, o de lo que es símbolo, pero es el receptor, o el grupo social al que va dirigida, el que la eleva a la categoría de arte al sentirse afectado por el sentimiento o la emoción que el artista ha querido transmitir en el momento de la creación. Es en el momento de interpretación de la partitura, en el que se escucha la música y se eleva la emoción del espectador cuando el objeto se convierte en arte. Solo si existe esa posibilidad podemos decir que hay arte, encerrado en la obra.

Niveles comunicativos:
La conversación artística, la idea
Es inherente al ser humano la necesidad de expresarse: manifestar sus ideas, compartir sus sentimientos y describir como se relaciona con el mundo; y es en esta necesidad donde está el origen de las expresiones que entendemos como artísticas. El arte, la manifestación artística, ha sido desde siempre el medio de expresión más importante del ser humano.
Las ideas que surgen con capacidad de crear, transmitir y compartir emoción son transformables en arte.
La comunicación artística
En la comunicación artística podemos distinguir una cualidad que la significa como tal, el impacto emocional.
El impacto emocional produce como resultado una atracción que es característica de lo que entendemos por arte, la fascinación. La obra artística fascina, atrae irresistiblemente; esta es la cualidad que le da sentido y que la eleva sobre cualquier otra forma de comunicación.
El lenguaje artístico
El  arte es la acción de mover los sentimientos mediante el recurso de un lenguaje vivo que se renueva para que la obra contenga el valor de la emoción que sorprende al alma de quien la contempla. Y el termómetro que indica si un lenguaje está vivo es su capacidad de mover las emociones.
En la intención de compartir sentimientos participa un componente que reinventa todo lo conocido e improvisa nuevos modos y maneras, la imaginación. Compartir una emoción requiere de novedad. El arte, para cada nueva manifestación, necesita en su lenguaje un, más alto, más lejos; en definitiva, saltarse las reglas de su propio lenguaje y llegar a lo inesperado; inspiración a través de la intuición. Jean Dubuffet lo resumió afirmando: "El arte es la novedad".
El mensaje artístico.
La obra de arte, como mensaje: tiene su origen en la idea o información que se desea comunicar; contiene la intención de transmitir un concepto sentimental que conmueva o emocione al espectador; y se configura mediante una estética de complacencia o desagrado. Para Casiodoro (c. 487-583) el arte tiene tres objetivos: enseñar, conmover y complacer.
- Ernesto Oñate

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