SINFONÍA Nº2 - Ernesto Oñate

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SINFONÍA Nº2

SINFONÍA Nº2
A ti que ves, escuchas y sientes.
Es tiempo de componer una sinfonía al aire, al agua, a la tierra y a la energía que nos regala el sol.
Ten la seguridad de que la inspiración te llegará por sorpresa.
Julio 2019
Escultura     Consultar precio
Materiales:
·         Madera maciza de Nogal, Wengué y Palo Rojo.
Medidas:
·         240 x 100 x 73 cm.
  Conversaciones

Liderar un arte útil
 
De nuevo un arte nuevo: un arte útil.
La obra artística ha de ser guía que conduzca, por la vía de la bondad y la verdad, el diseño de la comunicación y de los productos de consumo. El artista ha de liderar las voluntades de la creatividad y del buen hacer.
Un arte por el arte y la dignidad de éste.
La obra artística, leal a su propio valor intrínseco, ha de ser:
-intención de fascinar y conmover los sentimientos más elevados.
-musicalidad en sus proporciones, eurítmica en su composición y armónica en sí y en la relación con su entorno.
-pieza única producto del mimo del artista en su proceso de construcción.
Un arte que conjuga intuición y reflexión.
La obra artística se gesta desde el amor y el desconocimiento del miedo. Nace en la imaginación, el artista la busca confiado en su intuición y la creación tiene lugar con la inspiración. La experiencia del artista, su reflexión desencadenante de emoción, le conduce a la perfección.
Un arte que induce conocimiento y crea emoción.
La obra artística ha de ser: vehículo de ideas, o contenedor de una narrativa, y el punto de apoyo y la palanca capaz de mover en el espectador la emoción que el artista vive en el momento de la creación.
Un arte que no condena y sonríe a la sonrisa.
La obra artística ha de ser respuesta a los valores que ennoblecen al ser humano, que elevan a la persona a los niveles de unicidad con nuestros semejantes, nuestro entorno y el planeta.
Un arte que no quiere ser la solución de nada, pero sí abrir caminos hacia la verdad.
La obra artística ha de ser expresión del sentimiento de su autor, desde su realidad y por tanto desde su verdad personal, desde su conciencia democrática y participativa en el bien común.
Un arte que no lucha contra lo que nos avergüenza, sino que ensalza lo que nos enorgullece.
La obra artística, como el medio de comunicación más sublime, debe utilizarse para ennoblecer, enriquecer y deleitar el alma y contribuir a la felicidad.
Un arte que sirve de guía al objeto de consumo, para que el consumo no nos avergüence.
La obra artística ha de ser modelo y referencia para el objeto de consumo cotidiano.
El objeto cotidiano, como reflejo del arte ha de cumplir las mismas tres funciones inmutables que la obra artística:
-función comunicativa, para trascendiendo su vacuidad sea un medio de transmisión de verdad y comprensión.
-función simbólica, para que trascendiendo su materialidad se revista de simbología como medio de expresión.
-función estética, para que trascendiendo su funcionalidad sea un elemento para el deleite, con música propia y armonía con su entorno.
También, cualquier otra función que le añada valor comunicativo, entre otras:
-función pedagógica, que sea camino hacia la verdad.
´función ideológica, que ensalce los valores de nuestro mundo global.
-función crítica y de superación, que se haga eco de las transformaciones sociales.
-función conmemorativa, que sea memoria de los avances hacia una sociedad humanizada.
-función de promoción, que ensalce logros personales.
 
-          Ernesto Oñate


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