Inicio 2 - Ernesto Oñate

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Las primeras obras del Estilo CRISOL, bajo el prisma de la multiculturalidad,
evocan principalmente recuerdos de mi viaje a San Petersburgo y mi visita al Hermitage.
Parece que la inspiración llega a través de lo inesperado;
ciertamente todo está interconectado...   LEER MÁS

aObras inspiradas en la diversidad de ciudades cosmopolitas como TORONTO...
…en la diversidad cultural de los pueblos, regiones y países que conforman el continente europeo,
en la diversidad de estilos, tendencias, ismos y experiencias personales desarrolladas en el arte del s. XX,
en la rareza y riqueza de la maravilla de cada uno de los ecosistemas naturales de nuestro planeta
y en la enriquecedora visión de cada punto de vista de cada persona que participa en la evolución de este nuevo mundo global.
CRISOL que mezcla, combina y une lo ancestral y lo nuevo, en busca de nuevas emociones de felicidad.

El diseño como herramienta para el arte...   LEER MÁS

Inspirada en la obra de Henri Matisse “La Danza” (1910).
La Silla DANZA surge de la necesidad de completar la obra de arte en su aspecto funcional...   LEER MÁS

Conversaciones

Obras creadas con maderas nobles por Ernesto Oñate.
Desde la concepción de la idea, la concreción en el proyecto, la elección de los materiales, la selección de los talleres que intervienen, la dirección y la supervisión del proceso hasta el montaje final, estas obras son un trabajo personal de Ernesto Oñate.
Utiliza maderas nobles: Palo Ferro, Palo Rojo, Zebrano, Wengué y Ébano de Macasar, elegidas por la gran belleza de sus vetas, su calidad y el contraste entre ellas. Metáfora de la diversidad.
Ernesto implica a cada persona que forma parte del proceso en una constante mejora del resultado, que supera paso a paso la idea inicial.
El resultado final de cada obra es bello y elegante por su diseño, los materiales y el acabado.
Una se siente fascinada por estas PIEZAS ÚNICAS al contemplarlas una y otra vez.
- Antonia Marín Carmona


Arte para una GLOBALIZACIÓN ARMÓNICA
Me da igual quien lo dijera primero, yo también digo que es el amor lo que mueve el mundo.
La imaginación es el origen de todo, incluido todo lo que está al alcance de nuestros cinco sentidos y lo que no.
El universo es tan amplio como es nuestro conocimiento y hasta donde pueda llegar nuestra imaginación.
La vida es una continuidad de experiencias de relaciones con los seres y objetos que nos rodean; y nuestros cinco sentidos perciben continuamente información de todo lo que está a su alcance.
Vivimos en sociedad y estamos especialmente atentos a la información que ofrece y que recibimos, según nuestros intereses, como mensajes elaborados por nuestros semejantes y como observación de sus comportamientos.
La vida en sociedad es consecuencia de nuestra necesidad de relacionarnos y comunicarnos; por tanto, se sustenta en la comunicación. Necesitamos comunicarnos individualmente, como grupo y como sociedad y para ello utilizamos múltiples procedimientos: una conversación, un gesto, una mirada, documentos, señalización informativa, noticiarios, publicidad, arte,...
El desarrollo hacia un mundo global, gracias a los sorprendentes avances que se están produciendo en las nuevas tecnologías de la comunicación, nos ha despertado el deseo de encontrar personas o grupos afines a nuestra propia individualidad, para satisfacer dos necesidades comunicativas: la búsqueda de información relativa a nuestros intereses personales y la aportación de nuestros conocimientos, experiencias y opiniones a los de nuestros semejantes. Ambas son actos de amor.
Traspasando el velo llamado Era de la Comunicación, encontramos  la verdadera realidad: un mundo global, un planeta esperando ser armonizado con imaginación y un camino hacia una GLOBALIZACIÓN ARMÓNICA.
El arte, como comunicación artística, tiene dos caras que le dan naturaleza y definición: es expresión de sentimientos y es emoción reflejo de unos sentimientos. Es decir, es la expresión comunicativa de los sentimientos del artista ante una realidad y es la emoción que se despierta en el observador, reflejo de los sentimientos del artista a través de su obra.
El artista emplea lenguajes universales para expresar sus experiencias, de forma sublime, con la intención de provocar en el espectador (receptor) la emoción reflejo de los sentimientos que vive.
Los sentimientos que el artista proyecta en su obra, al igual que la luz en un espejo, pueden reflejarse en ésta e iluminar las emociones del espectador; o también la obra puede ser, como una lupa que concentra los rayos de luz, el vehículo canalizador de energía qué da a luz las emociones más sublimes que las personas somos capaces de experimentar.
Yo creo que es condición necesaria y suficiente que sientas alguna emoción, para que sea arte para ti: ¡solamente si me emocionas, eres arte!
-          Ernesto Oñate

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