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Conversaciones
sobre arte, comunicación y #conciencia
Aquí dan comienzo estas conversaciones,
que surgen a la par con las creaciones escultóricas.

El arte y el alma
El arte es el lenguaje que habla al alma de las cosas que para ella significan el pan cotidiano, y que sólo puede obtener en esta forma. Si el arte se sustrajera a esta obligación dejaría un espacio vacío, ya que no existe ningún poder que pueda sustituirlo. En el momento en que el alma humana viva una vida más intensa, el arte revivirá, ya que el alma y el arte están en una relación recíproca de efecto y perfección. (De lo espiritual en el arte, Vassily Kandinsky).
Estas conversaciones son el resultado inesperado de un proceso continuo, desde 2013, de crear arte y conversar por escrito de arte, de comunicación y de #conciencia. Siendo más preciso, de conversar creando arte y poniendo en orden por escrito las ideas que me llegan; aunque siempre me resulta más fácil convertirlas en arte.
Se dice que Kurt Schwitters afirmó: Todo lo que escupe el artista es arte. Ojalá el artista pudiera estar en una inspiración continua e ininterrumpida, aunque son, también, las interrupciones de mediocridad y de vulgaridad las que animan al artista a volver, incansablemente, a conectar con su alma, para interpretar con su ayuda lo incomprensible del desorden humano. Por supuesto, cuando el artista escupe no está creando arte; más bien, escupe porque deja de ser artista, cuando se deja atrapar por el desorden.
Que el arte es el medio para expresar de forma sublime la idea sublime, lo expresa Wassily Kandinsky en su definición: “El arte es comunicar y armonizar con el alma humana mediante el uso correcto de colores y/o formas”. La idea sublime puede provenir del filósofo o del espectador, que es también cada artista. El alma siempre responde a las cuestiones que se posan en la conciencia y a las impresiones de la consciencia, especialmente a las de la belleza.
El creador evoluciona el lenguaje a cada nueva idea, para que la novedad del diseño vaya a la par con la novedad de la idea o para poner en valor oportunamente una idea eterna. Max Dvorák, en su afirmación: “El arte es un estilo”, señala que la visión del lenguaje artístico ha de estar más allá de unas reglas, abierta a un estilo creador; que el estilo es lo que permanece en un lenguaje que evoluciona continuamente para renovarse con cada nueva idea a exponer. El alma, incesantemente creadora, renueva y evoluciona cada idea en cada nuevo mensaje.
El artista crea misteriosamente la verdadera obra de arte por vía mística. Separada de él, adquiere vida propia y se convierte en algo con personalidad propia, un ente independiente que respira de modo individual y que posee una vida material real. No es un fenómeno indiferente y casual que permanezca inerte en el mundo espiritual… posee una vida interior completa… en la que no puede alterarse nada en absoluto sin destruir su vida interior...” (De lo espiritual en el arte, Vassily Kandinsky).
La obra de arte puede contener figuras, símbolos y signos con significados inequívocos y perfectamente traducibles a lenguaje verbal con interpretación exacta. Estos conforman un mensaje en un plano descriptivo de la idea que se desea transmitir, pero no alcanzan el nivel de arte por sí mismos. La obra de arte establece su propio lenguaje para expresar cualidades subjetivas de experiencias personales que el artista desea transmitir.
El alma distingue lo inmaterial entre los chirridos de los ejes de una carreta y los compases del Himno a la Alegría de Beethoven. El alma no interpreta la longitud y la amplitud de las ondas ni la presión acústica, lo que el alma escucha no es medible ni cuantificable. El alma es ajena a las ciencias, a la temperatura de color o a la anatomía. Los lenguajes del alma: la armonía, la belleza, el amor… son abstractos e inmensurables.
La subjetividad individual de qué es el arte y de qué es arte radica en la inmaterialidad esencial de la obra de arte, en los qualia. Bajo cualquier apariencia, y desde cualquier origen, la obra de arte es energía. Es una energía constituida, en su esencia, de pensamiento; por tanto, su principal característica es su capacidad de transformación. El arte es el acontecimiento que tiene lugar cuando la energía que contiene la obra artística conecta espiritualmente con el espectador, lo emociona y eleva su alma a un nivel en el que lo importante es la verdad, la bondad y la belleza.
De esto trata este libro, de comprender cómo es la comunicación desde el alma del artista a la obra de arte, de cómo el artista configura la obra, y de para qué la obra de arte comunica con el alma del espectador.
-   Ernesto Oñate


Cuando la mirada la mantenemos en el horizonte, aunque caminemos incesantemente, siempre nos parece poco lo andado.
Mis obras
Mi obra comienza enmarcada globalmente en un leitmotiv, la mezcla y unión de maderas, con el significado de la diversidad y la integración. Con el convencimiento de que lo diferente es el principal atributo de la riqueza.
Ahora también, dentro de ese mismo concepto de diversidad e integración, estoy trabajando con madera acabada con lacas que me permiten, con unos colores muy concretos, introducir en mi obra ideas sobre nuevos temas que me interesan y, por supuesto, como una evolución del lenguaje.
Mis obras abordan a la vez varios temas en distintos niveles.
Parto de la premisa de que todo arte, por el hecho de ser arte es conceptual, como condición necesaria pero no suficiente. La esencia del arte, no está ni en la materialidad, ni en la idea, sino en lo inefable, que es en  lo que radica la necesidad del arte.
El arte, que es comunicación, por supuesto, alcanza su verdadero nivel cuando está en el de la música, cuando trasciende la materialidad, como la música trasciende la energía sonora, para alcanzar su realidad en un nivel superior, en el que es el alma la que comunica y quien se alimenta.
Igual que la música se usa para multitud de funciones, el arte plástico se utiliza también en la materialización para usos complementarios al comunicativo. Entonces el objeto artístico está en el nivel de su uso, en el nivel estético-comunicativo, descriptibles, y en un tercer nivel, inefable, donde la comunicación es directa con el alma y en el instante presente del ahora.
Bajo esas premisas pretendo que mis obras transmitan sentimientos acordes con nuevos ideales de #conciencia, #humanidad y #diversidad; que sirvan para la comprensión de que el camino hacia un mundo globalizado requiere que cada persona lidere su propio juicio crítico y su responsabilidad de sí mismo y de su realidad, y que contagien el amor de la unicidad.
-   Ernesto Oñate

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